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jueves, 15 de noviembre de 2012


A propósito de los acuerdos de paz

Columnista Carlos Herrera Rozo.
A propósito de los acuerdos de PazHace días me hice el propósito de no volver a escribir sobre temas de la actualidad colombiana, quizás equivocadamente, pero fundada mi decisión en los artículos de prensa y, fundamentalmente, en los comentarios soeces y desproporcionados, de los ciudadanos que los firman. No se dan cuenta que esa actitud descalifica, ética y moralmente, aun llevando razón, a quienes los suscriben. Pero debemos de convenir que su actitud es el reflejo de una política de desinformación, de desconocimiento de las instituciones que nos rigen, de ignorancia supina sobre los manejos del poder, de miedo a lo que ocurre a lo largo y ancho del país, de sometimiento a los dictados de la violencia, de incredulidad ante la ineptitud o la complacencia de los jueces, de sometimiento a quienes utilizando los medios de comunicación narcotizan a los ciudadanos falseando la verdad creando paraísos y nirvanas donde solo existe odio, resentimiento, fanatismo y desdén por el otro que piensa diferente, sirviendo, a contra pelo de la opinión pública, a quienes quieren imponer, desde la caverna, el pensamiento único, que les permita obrar a sus anchas incumpliendo los principios que han jurado defender.

Hoy, después de las lecturas de los diarios y de los comentarios anexos, sobre los temas motivo de esta nota, “Los Acuerdos de Paz” entre el gobierno del Presidente Santos y las guerrillas de las FARC y el ELN . me propongo llamar la atención de los ciudadanos, especialmente de los jóvenes, en aras de las buenas maneras, de la reconciliación entre los colombianos, apostando por salvaguardar los principios fundamentales de nuestra Carta Magna, de modo significativo en lo referente a la libertad de expresión, fundamento sin el cual, la democracia no es posible. Nada agregamos cuando afirmamos que el fallo es del sistema político y, menos aun, cuando señalamos con el dedo a nuestro legitimo contradictor, al opositor, sea este comunista, fascista, liberal o conservador. Debemos comprender que la disposición al desacuerdo, al libre disenso, así se lleve a extremos fastidiosos, es la columna vertebral de una sociedad abierta. La democracia exige, para no naufragar en el marasmo de las opiniones hechas, de la existencia de individuos que se opongan a la opinión de las mayorías, porque una democracia de consensos, como el frente nacional, o de pactos permanentes entre partidos políticos para repartirse el poder, no será una democracia que perdure mucho tiempo.

Entiendo que a las comunidades les resulta más sencilla la vida cuando todos parecen estar de acuerdo sobre su gobernabilidad, lejos de ideas reformistas por buenas que ellas sean, en aras de salvaguardar las convenciones y las formas de convivencia, optando por rechazar al disconforme. Pero también tenemos que aceptar que la vida, desde esa perspectiva restringida, será menos activa y poco satisfactoria. Quien observe con detenimiento las sociedades, las naciones en que su actividad democrática natural se ha detenido, como la nuestra, gracias a la violencia mantenida a lo largo de más de cincuenta años, vera que sus instituciones se han desintegrado y que el caos reina para satisfacción de unos pocos que medran a costa del sufrimiento general de los ciudadanos para los cuales gobiernan. Es el precio que se paga por acallar la voz de los disconformes, aceptando luego, en silencio, un círculo cerrado de opiniones y de ideas en el que nunca se permite la voz de la oposición, ni para escuchar el grito desgarrador del silencio impuesto por la fuerza. Me dirá, algún avispado lector, que no es el caso colombiano, solo debo afirmar que, aparentemente las personas siguen siendo libres de decir lo que les venga en gana, pero cuando sus opiniones se apartan de lo que dice el statu quo, son apartadas y marginadas de la sociedad, cuando no, asesinadas u obligadas al exilio. Los ejemplos de este proceder son múltiples en el país, y si no nos proponemos con seriedad y rigor constitucional en conseguir la paz continuaremos alejándonos de la realidad que nos acucia y permitiendo que la sangre de nuestros compatriotas se siga derramando y el presupuesto que debería servir para mejorar la vida de todos los ciudadanos desperdiciándose en una guerra inútil.

Creo que los ciudadanos en general, los intelectuales y los jóvenes en particular, están en mora de participar activamente en la vida política de la nación. No podemos aceptar “el no me importa la política”, porque es dejar en manos de desaprensivos la forma en que debemos gobernarnos, la forma en que debatimos nuestros intereses comunes, el problema no es, ni se centra en saber, si estamos o no de acuerdo con un acto legislativo sino en la forma en que se debate y los actores interesados o no en que salga adelante. Es asombroso observar como las sociedades han ido aceptando, sin protestar, la invasión indebida de sus derechos personalísimos, por no hablar de la invasión de Irak, el racismo, la homofobia, las diferencias de clases, etc. En el siglo pasado los intelectuales fueron la voz en defensa de las libertades: se identificaron con las protestas contra el abuso de poder por parte del estado secundados por los jóvenes que exigían un cambio de las instituciones que consideraban caducas y alejadas de la realidad social a las que se aplicaban. Hoy, tanto unos como otros, quizás sometidos por el miedo, hablan y escriben a contrapelo de lo que ocurre en las sociedades avanzadas. Los ciudadanos en general, los intelectuales y los jóvenes en particular no deben olvidar que si renuncian a la política activa abandonan a la nación en manos de políticos corruptos, de funcionarios mediocres y venales, y al vaivén de los intereses desmedidos de las multinacionales y de los grupos de presión. Por lo mismo no debemos abandonar el desafío de la renovación tanto de las instituciones cuando la costumbre lo demanda como de la clase política existente cuando sus principios y valores lesionan el interés general.

A propósito de los acuerdos de PazEl disentir, la disconformidad, la disidencia, la oposición siempre han sido obra de mentes jóvenes y renovadoras. Para corroborar este aserto basta con mirar las páginas de la historia: La revolución Francesa, La revolución Americana, La independencia de América del Sur, La revolución de Octubre, el New Deal, la Europa de la posguerra, el movimiento del 68, fueron movimientos liderados por jóvenes. Frente a los excesos del poderes más probable que los jóvenes los afronten y exijan su solución, que se resignen a ser sometidos y a acallar sus conciencias. Pero, como ocurre hoy día, también, debido mas a la desinformación y a la persistencia de los desarreglos sociales, que se sometan más que sus mayores a caer en el apoliticismo desviando sus intereses hacia cosas superfluas, o a aquellas otras que llaman su atención y que llenan intelectualmente el espacio vacío que les deja la política, como las ONG, Green Peace, médicos sin fronteras, etc., con la disculpa de que, “la degradación política no es cosa nuestra”. No son conscientes de que la sociedad en que viven, las instituciones que se ha dado solo podrán seguir existiendo en la medida en que su compromiso con la gestión de la cosa pública no decaiga.

Todo lo que tiene el ciudadano para defender el interés general son las elecciones a los consejos municipales, a las asambleas, a los cuerpos legislativos y al ejecutivo. Son estos los únicos medios que poseemos para convertir la opinión ciudadana en acción ejecutiva dentro de la ley para poder convivir en paz y armonía. Por todo ello es fundamental la garantía de las libertades ciudadanas, en especial, aquella que defiende la libertad de expresión, la expresión del legitimo contradictor. El fracaso de la democracia trasciende las fronteras y nos muestra ante extraños como fieras en un estado fallido. Jóvenes, que no sea ese nuestro destino, actuemos siempre en política como si estuviéramos frente a una catástrofe inminente: Espíritu crítico, imaginación permanente y voluntad de acción ejecutiva. Para salir del subdesarrollo necesitamos leyes nuevas, sistemas electorales diferentes, participación activa de todo el espectro político: Liberales, conservadores, comunistas, socialistas, fascistas, socialdemócratas, etc., restricciones efectivas a los grupos de presión, legislar con rigor la financiación de los partidos políticos, encontrar los medios legales para que las autoridades elegidas o no respondan por sus acciones ante la ley y ante los ciudadanos a quienes se deben y que son en ultimas quienes con sus impuestos les pagan.

El encabezamiento de esta nota indicaba que íbamos a hablar de LOS ACUERDOS DE PAZ No lo he hecho, porque es un tema, hoy y ahora, privativo del ejecutivo. Es el presidente quien deberá ir poniéndolo en conocimiento de los ciudadanos y de los cuerpos legislativos; de los cuerpos de seguridad del estado y del poder, judicial en la medida en que avancen las negociaciones. Sí he hablado de las causas que dan lugar al extravío de algunos ciudadanos empeñados en continuar inflando sus cuentas bancarias con el sostenimiento de la guerra y al peligro que entraña el desconocimiento del derecho constitucional, de la libre expresión dentro del arco social y parlamentario. Los jueces no están para judicializar la política ni para encubrir a los corruptos sino para hacer respetar la ley y perseguir a los criminales. independientemente de quienes ellos sean; Los ex presidentes de la Nación para apoyar las medidas que adopte el ejecutivo y guardar el debido silencio en un tema tan trascendental como el que hoy se discute en beneficio de todos los colombianos; el Parlamento para ayudar a buscar cauces por los que rápidamente progresen las negociaciones y se apliquen sin dilación salvaguardando los principios constitucionales vigentes Todos ellos serán más efectivos, y le sirvieran mas a la nación y a la democracia, si dedican todos sus esfuerzos en conseguir la paz.

Los colombianos lo que realmente desean es que el gobierno del señor Santos abandone la política de guerra abierta de su antecesor y abra canales que permitan el entendimiento entre los colombianos; que dedique más tiempo a buscar un modelo económico diferente al impuesto desde Washington y que sea más acorde con los intereses sociales de todos los colombianos; que se evite, cumpliendo con la constitución y la ley el total DESCUADERNAMIENTO DEL PAIS, la perdida de los valores democráticos, para conseguir, mediante el esfuerzo mancomunado de todos los colombianos, sin excepciones de ninguna índole, un país viable, dejando de pertenecer, con ello, al grupo de países fracasados, donde actualmente figuramos, en los anales de la geopolítica mundial.

Hoy, visto lo visto, los ciudadanos tenemos que organizarnos en asociaciones efectivas y rodear sin fisuras al ejecutivo en la consecución de los acuerdos de paz que nos permitan acceder, por derecho, en las decisiones que afecten la vida comunitaria. Ello requiere la exigencia irrenunciable de un cambio fundamental en las estructuras institucionales. Leyes nuevas que le permitan al ciudadano una mayor participación democrática en las decisiones que afecten a la sociedad. Los jóvenes y los intelectuales tienen la obligación de encabezar esta cruzada.


¿Quienes Nos Gobiernan?

 El estadista inglés, Benjamín Disraeli que conocía los entresijos del mundo en que vivía  afirmó: "el mundo está gobernado por personajes muy diferentes a los que creen, los que no ven más allá de sus ojos". Los estados  soberanos están sometidos a un Gobierno Mundial en la sombra, Invisible, que ordena y manda  a quienes harán de títeres en los países sometidos a su férula, conformado por banqueros, petroleros, financistas, corporaciones poseedoras de inmensas fortunas y propietarios del Banco Privado de la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo. Es el Gobierno ubicuo y todo poderoso que impone y ordena a los demás Estados nacionales los lineamientos sobre los que se debe desarrollar el orden económico y social.

 Hasta el año de  1913, estaba prohibido que capitales extranjeros se involucrasen en la banca estadounidense, como era el caso de los Rothschild, poseedores de capital alemán. El senado de los Estados Unidos aprobó en ese mismo año  un proyecto por el que la famosa y poderosa familia de los Rothschild quedaba facultada para unir sus riquezas y objetivos económico-financieros a la familia Morgan dueña de la banca e inmensamente influyente en la nación  y a los célebres Rockefeller de incalculable fortuna.

El 23 de Diciembre de 1913, el Banco Privado de la Reserva Federal adquirido por esas tres familias, se apoderó de los Estados Unidos de Norteamérica. Vale la pena señalar que , la Reserva Federal es la que autoriza la impresión de dinero en Estados Unidos, y que a cambio de imprimir o generar dinero virtual en la Reserva Federal se pide al gobierno de los Estados Unidos DEUDA PUBLICA, por lo que el propio dinero en el mismo momento de crearse ya genera deuda.  En el caso del El banco  Central Europeo, para tener una idea del alcance  dominante  de este consorcio económico,  para poder Imprimir dinero, o generar euros, debe AVALARLOS CON DOLARES, en la misma forma que lo hacen los países sometidos a su dominio, cerrando así el circulo y quedando TODO el sector económico, absolutamente TODO,  bajo el control de 9 familias.

Por el alcance  de su poder y voluntad  se declaran guerras, se financian atentados terroristas de graves  consecuencias como los ocurridos en New York, Londres o Madrid según algunas hipótesis, o se asesinan presidentes como los del ecuatoriano Jaime Roldós Aguilera, del panameño Omar Torrijos, de J.F. Kennedy, Warren Harding,  McKinley,  Jonas Garfield, del africano Patricio Lumumba  o como los últimos ocurridos en el extremo  que han costado la vida  de dictadores como Gadafi , Saddam Husein    o las  de decenas de atentados para acabar con la vida de Fidel Castro.

Dichas  familias, en compañía  de  grupos que ejercen innegable poder dentro de los diferentes lobis  a escala internacional, trafican con armas, incluso  de destrucción masiva o siembran de muerte y destrucción en cualquier lugar del mundo. Dentro de  dichos  grupos  podemos  nombrar  a Carlyle, Bechtel, Lookheed Martin, Raytheon, General Dynamics, McDonnel Douglas, Boeing, Northrop Grumman  Etc. Etc...

En el año de  1913, el  aviador Charles Lindbergh,  en su calidad de senador se opuso al proyecto que cursaba en el senado  a petición expresa  de los multimillonarios; refiriéndose al proyecto aprobado, declaró: "...con esta ley se constituirá el Consorcio más gigantesco de la Tierra. Cuando el presidente la firme, legalizará el Gobierno Invisible de los amos del mundo". Son muchos los  analistas políticos que sostienen que como consecuencia de estas afirmaciones, su hijo fue secuestrado y asesinado…
El Señor, James Warburg, banquero asociado a los Rothschild y a los Rockefeller, con absoluto convencimiento y conocimiento  de los hechos  tratados en el seno  de la corporación a la que pertenecía , con actitud  no exenta de cinismo, anunció en el senado norteamericano que "guste o no, tendremos un gobierno mundial. La cuestión es si se logrará mediante consentimiento o por imposición…".

Estas  nueve familias, archimillonarias,  ejercen un poder absoluto. Han desarrollado la infraestructura y logística  necesaria para que la maquinaria de control de la humanidad funcione. Miles de millones de dólares pagan la infraestructura humana, la  organización logística  y la infraestructura mediática  que domine los medios de comunicación y controle la información.

En el  libro "Tragedia y Esperanza", Carrol Quigley , historiador y teórico de la evolución de la sociedad escribió: "la red de conspiración que mueve los hilos del mundo, está formada por banqueros y capitalistas internacionales: es decir el alto mundo de las finanzas. Reúnen a su alrededor un ejército de científicos, tecnócratas, políticos y agentes marionetas, para hacer desde las sombras su alta política". Y agregando datos,  confirma  que, "los imperios económicos internacionales están interesados en promover el endeudamiento de los Gobiernos. Cuanta más alta sea la deuda, más caros serán los intereses. Pero además pueden exigir al presidente de turno privilegios fiscales, monopolios de servicios o contratos de obras. Si este no acepta, provocarán su caída, promoviendo disturbios y huelgas que, al empobrecer a la nación, les obliga a claudicar ante lo que piden". Según una teoría del investigador Garry Adler, al CFR, que es una agencia financiada por los Rockefeller,  conocida por "El Gobierno Invisible". Adler  afirma que escuchó  de unos de sus dirigentes la que, "no importa a quien voten  los pueblos siempre votaran por nosotros”, “Los gobiernos siempre harán lo que nosotros les exijamos”…

Los amos del poder mundial, es decir los más poderosos de la tierra  que actúan, no siempre dentro de la legalidad,  son familias con prácticas  mafiosas  y, en calidad de dueñas de la Reserva Federal estadounidense, llegan  a todos los lugares del mundo sin necesidad  de pedir permiso. A este  selecto grupo pertenecen:

1.- Familia Rothschild con sede en Estados Unidos y tentáculos en Inglaterra, Alemania e Israel.
2.- Familia Rockefeller desarrollada en Estados Unidos y con fuerte influencia en el imperio y en Israel.
3.- Familia Morgan propietaria, además, de poderosos bancos en Estados Unidos, Inglaterra y otros países del mundo.
4.- Familia Warburg  prominente  grupo  financiero  Judío alemán con sede en Estados Unidos y poderosas extensiones en Alemania y otros países de Europa..
5.- Familia Lazard de Estados Unidos y grandes influencias e inversiones financieras  en Francia y Europa.
6.- Familia Mosés Israel Seif de origen judío ortodoxo con poderes económicos y políticos en Estados Unidos, Italia e Israel y otros países del mundo.
7.- Familia Kuhn, Loeb con sede en Estados Unidos y fuertes intereses en Alemania y Europa.
8.- Familia Lehman Brothers con sede e influencia en Estados Unidos ,Europa ;Asia y sur América
9.- Familia Goldman de indudable poder en Estados Unidos

 Todas son miembros de selectos "clubes", integrados por los seiscientos hombres y organizaciones más ricas e influyentes del mundo que se proponen la instauración de un "Nuevo Orden Mundial", A estas familias es necesario agregar al grupo Bildenberg. Es más, el actual Estado de Israel se  ha subordinado   estratégicamente  en Medio Oriente, con respecto a los intereses del imperio gobernado por las nueve familias y sus   aviesas actividades:

Desestabilizar naciones y Estados libres, soberanos e independientes, derrocar gobiernos, planificar y ejecutar asesinatos, encarcelamientos, torturas, desapariciones forzosas de ciudadanos, de líderes políticos, sindicales, sociales, de intelectuales, periodistas y hasta religiosos que vayan en contra vía de sus apetencias . Estas  actividades cuestan mucho dinero con el que sufragar los gastos de  mercenarios,  terrorismo de Estado en contra de otros Estados, pueblos o sus dirigentes u organizar actos de sabotaje; pagar chantajes y sobornos a civiles, militares y policías o mantener grupos paramilitares para   aterrorizar  a las poblaciones vernáculas. Esas  inversiones son recuperadas con intereses de usura, luego de cada acto criminal al quedarse por la fuerza  con los recursos naturales  de los pueblos asaltados...

Desatar guerras, cometer toda clase de crímenes por horrendos y execrables que sean, incluso los de lesa humanidad y quedar impunes ,tanto como crear, organizar y movilizar fuerzas de intervención en cualquier parte  del mundo y contra cualquier Estado o mantener más de mil bases militares esparcidas por los cinco continentes, en mares e islas es muy oneroso, pero  el imperio y los propietarios del imperio tienen todo el dinero del mundo, precisamente acumulado por el sistema de explotación impuesto a escala global y por la incesante e inmisericorde depredación de los recursos naturales y humanos en los países en vías de desarrollo.  Y, aparecen, en tanto imperio, como guardianes de las libertades, de las democracias y defensores de los derechos humanos, son otras tantas de sus fechorías que cancelan  con el producto de los saqueos.

La impunidad impuesta por Estados Unidos y por las grandes corporaciones  en convenios y tratados con otros países es una garantía para  acometer impunemente  todos los atropellos y crímenes posibles. No hay que olvidar que   Estados Unidos no es miembro de la Corte Penal Internacional porque se negó a suscribir el Tratado de Roma para impedir que sus sicarios puedan ser juzgados por dicho tribunal o en los países donde cometen sus crímenes como se desprende de los tratados y convenios bilaterales  de colaboración militar.
Los dueños del mundo son, también, dueños de los medios de comunicación que forman los grande monopolios como: FOX, CNN, NBC, ABC, CBS, BBC, de las agencias transnacionales de prensa, entre ellas, la UPI, AP, Reuteres, AFP  en las  que intervienen, grandes  capitales judíos; son también  copropietarios de inmensos estudios de cine y de las grandes  rotativas de la prensa escrita. El imperio Murdoch, que se proclama independiente,  a los intereses conservadores de los amos de la tierra. Hoy para leer la prensa hay que recurrir a los principios de la semiología para interpretar lo que se oculta detrás de las palabras.

Todos  estos  massmedia  se han especializado  en utilizar estrategias tendentes a distraer a la población con la prensa amarillista, con programas de televisión caracterizados por la superficialidad, para ofertar productos  vacuos  como los  “reality shows” y todo aquello que  menosprecian los valores esenciales del humanismo. Uno de los aspectos mas hirientes de este sistema es  la difusión de noticias de agresiones bélicas que son transmitidas en vivo y en directo para demostrar el poder  de las fuerzas imperiales: Difundir asesinatos y crímenes que terminan por destruir poco a poco la confianza de los ciudadanos  en el estado y sus poderes facticos, con el propósito de evitar revueltas sociales que pongan en peligro sus intereses.

Las familias que gobiernan los Estados Unidos, no sus gobernantes elegidos democráticamente pero impuestos por ellas, poseen los recursos económicos, tecnológicos, fuerzas militares y paramilitares, sistemas de inteligencia con la CIA a la cabeza, para realizar todo clase de operaciones  bélicas, públicas  o clandestinas, "legales" o  “ilegales” con el agravante de que los pueblos del mundo terminan pagando  las carreras armamentistas, las intervenciones armadas y los crímenes imperiales, por intermedio del atraco a sus recursos. Absurda ironía es que los pueblos "salvados" con sus maniqueas tropelías deban quedar agradecidos por las intervenciones e injerencias que liquidan  con "la barbarie, el caos, la anarquía", la  defensa de los derechos humanos, las libertades y derechos democráticos.  Los pueblos pagan con muertos y heridos esas salvajes intervenciones en defensa del statu quo defendido por las multinacionales del crimen.
Las nueve familias y sus millonarios sirvientes y empleados anglosajones se constituyen en la "clase superior" gobernante. Al respecto, bien se puede afirmar que la famosa Revista Forbes es una farsa porque muestra millonarios populares de segundo nivel como Bill Gates, Slim, o Warren Buffet, logrando desviar la atención sobre las actividades ilícitas que cometen los verdaderos mega-ricos dentro de la Reserva Federal. Las familias que conforman  la Reserva Federal, son propietarias de la NSA, la CIA, el Pentágono y accionistas mayoritarias del Banco Interamericano de Desarrollo, del Fondo Monetario Internacional,  del Banco Mundial, en tanto que sus delegados y sirvientes ejercen, además, el derecho al voto en la Organización de las Naciones Unidas y en la OTAN; en la primera con derecho a veto.

 En la obra "Quién gobierna Estados Unidos", G. William Domhoff, sostiene que la clase superior anglosajona de Estados Unidos es la clase de multimillonarios que constan en la lista anual especializada de "Social Register".  Esta "clase superior”, económica y política es el poder del poder, y ejerce férreo control sobre la CIA y los cuerpos de seguridad Norte Americanos, y, por tanto, sobre la agencia transnacional del crimen. Domhoff señala: "La relación entre los conceptos de "clase gobernante" y "élite del poder" es perfectamente clara, pero es cierto así mismo que puede producirse confusión al respecto a menos que se los compare y se los contraponga. Repitámoslo: La "clase gobernante" se refiere a la clase social superior que posee una cantidad desproporcionada de la riqueza del país (Estados Unidos), recibe una parte desproporcionada del ingreso anual del país, y proporciona una cantidad desproporcionada de miembros a los cargos del gobierno. La "élite del poder", por otra parte, comprende a todos aquellos que ocupan cargos de mando en instituciones controladas por miembros de la clase superior (gobernante). Todo miembro de la "élite del poder" podrá pertenecer a no a la clase superior. (Caso Obama). Lo importante es si la institución a la que sirve está o no regida por miembros de dicha clase..."
Naturalmente que el Departamento de Defensa, como la totalidad del gobierno, están controlados por la misma "clase superior" que gobierna férreamente al Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral, la economía nacional y transnacional, las finanzas públicas y privadas para lo que cuenta con políticos, diplomáticos, abogados, periodistas, científicos y técnicos, a la vez que es propietaria o accionista de las principales cadenas de radio y televisión, de las agencias transnacionales de prensa y de los periódicos y revistas más influyentes en todos los idiomas, medios a los que controlan, también, con miles de millones de dólares entregados a través de las más grandes agencias mundiales de publicidad de las que, curiosamente, son dueños o accionistas o por lo menos las dirigen económicamente por medio de sus agentes.

Tan inmenso es el poder económico y político de las nueve familias y sus grupos que si se hiciese un ligero cálculo intelectual, sólo si la fortuna de las familias Rothschild y Rockefeller se repartiera entres seis mil millones de personas de las más de siete mil que pueblan el planeta tierra, a cada una le correspondería la suma de tres millones de dólares. Para defender ese poder económico, mantenerlo y acrecentarlo, el Gobierno Mundial Invisible no conoce barreras de la ética o la moral y, por tanto, no hay acto criminal que no  esté decidido a cometerlo, por monstruoso que sea.

La mafia de la Reserva Federal, bancos, multinacionales y grandes grupos financieros son el origen de los males de nuestro mundo actual. Todas las guerras, atentados, provocaciones, invasiones militares  o las  amenazas de pandemia de la Gripe AH1 para favorecer a la empresa farmacéutica Gileas Sciencies de propiedad de Donald Rumsfeld, quien fuera Secretario de Defensa de Bush hijo; la crisis económica mundial , preparada  en Wall Street, son obra de las familias de la Reserva Federal. Todos estos actos y muchos otros, tienen su origen en las decisiones que toman las familias banquero-petroleras de la Reserva Federal.

"El Council on Foreign Relations (CFR) conforma una organización discreta, de muy bajo perfil público, y de alta efectividad, integrada por unos 3.600 miembros del más alto nivel, prestigio e influencia en sus respectivas disciplinas y ámbitos de poder, tanto en EEUU como en Europa. Reúne a los más altos directivos de instituciones financieras, colosos industriales y medios de comunicación social, investigadores, académicos, oficiales militares de máxima graduación, políticos, funcionarios públicos, decanos de universidades y centros de estudios. Un verdadero gobierno mundial invisible.  El Council on Foreign Relations (CFR) es una organización poco conocida pero muy influyente en los asuntos internacionales que ha ido creciendo en poder, prestigio y amplitud de ámbitos de acción, hasta tal punto que ya en nuestros días podemos decir que conforma el auténtico "cerebro del mundo" que direcciona el rumbo complejo e incierto hacia el que se empuja y arrastra al planeta entero. No existe pueblo, región o segmento económico, social, o político que pueda sustraerse a su influencia y es, precisamente, el hecho de haber logrado permanecer "detrás del telón" lo que le otorga al CFR su inusitada fuerza e influencia.

CFR reúne a altos directivos de instituciones financieras, colosos industriales y medios de comunicación social; a investigadores y académicos; a oficiales militares de máxima jerarquía; y a políticos, funcionarios públicos y decanos de universidades, facultades y centros de estudios. Sus objetivos fundamentales consisten en identificar y evaluar amplios conjuntos de factores políticos, económicos, financieros, sociales, culturales y militares que abarcan a toda faceta imaginable de la vida pública y privada de los Estados Unidos, de sus Aliados y del resto del mundo. Hoy, gracias al enorme poder de Estados Unidos, el ámbito de análisis del CFR abarca al planeta entero. En rigor de verdad, el CFR conforma un poderoso centro de análisis y planeamiento geopolítico y estratégico. Sus investigaciones y evaluaciones son realizadas por distintos investigadores y grupos de trabajo conformados dentro del seno del CFR, que se dedican a identificar amenazas y oportunidades del entorno mundial, evaluar las fuerzas y debilidades de los intereses agrupados dentro del CFR, y realizar amplios planes estratégicos, tácticos y operativos en todos los ámbitos...

Son miembros del CFR los máximos directivos de los grandes bancos como el Chase Manhattan de la familia Rockefeller que se fusionó con el banco J. P. Morgan, el Bank of América , el CitiGroup, cuya capitalización hoy excede los 250.000 millones de dólares; los directivos y formadores de opinión de los ocho monopolios multimedia mundiales; los rectores y decanos de las grandes universidades y facultades como Harvard, MIT Massachusetts Institute of Technology, Columbia, Johns Hopkins, Princeton, Yale, Stanford, y Chicago; y -factor clave en esta verdadera rueda de poder planetario-, los 150 puestos clave del gobierno estadounidense incluyendo los cargos más relevantes en sus fuerzas armadas. Si la Reserva Federal no entregase el dinero, la CIA no podría cometer tantos crímenes que permanecen en la impunidad y tampoco se producirían las crisis mundiales que dejan tanto dolor entre los pueblos empobrecidos que son los que pagan las gulas económicas de los que se creen amos del mudo. Si los dueños de la Reserva Federal NO existiesen se pondrían a disposición de los necesitados las medicinas que ya existen contra el cáncer y el SIDA y se pondrían en circulación los vehículos que no necesitan gasolinas derivadas del petróleo, pero como esas transnacionales de la guerra y el crimen son dueñas del negocio petrolero, el globo terráqueo seguirá contaminándose hasta el fin de su existencia albergadora de la vida humana…  La humanidad en su conjunto debe poner fin a las guerras exigiéndole a los gobernantes liberarse del poder ejercido desde los puestos de control de la economía mundial: Reserva Federal Norteamericana, Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo, Banco Interamericano de Desarrollo y las grandes compañías multinacionales.

Y, en este contexto, ¿donde esta Colombia? Firmando Tratados de Libre Comercio sin que el país este preparado ni industrial, ni agrícolamente para responder adecuadamente con  los compromisos adquiridos. El sector agrario es quizás el más afectado en estas negociaciones. La agricultura  se negocio en condiciones adversas. Es verdad que algunos sectores habrá oportunidades de negocio  pero con la condición inexcusable de que dichos sectores se modernicen e innoven y ganen eficiencia productiva de lo contrario quedaran por fuera de las nuevas dinámicas competitivas.

En el sector agrícola los productores de azúcar, arroz, frijol, maíz, sorgo, soya y algodón pueden verse muy afectados e inclusive podrían desaparecer algunos de estos sectores agrarios haciendo  depender  al país de víveres importados. No es pesimismo mio, la aprobación de la ley 15 18 de abril 23  del 2012, se respalda  el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones de  Vegetales, es decir, los organismos Genéticamente Modificados o Transgénicos. Según la ONG Grupo Semillas, este permite la privatización y monopolio de las semillas, desprotegiendo las semillas nativas y criollas provocando con ello un desabastecimiento general y el empobrecimiento del sector rural.  Esta normativa ya comienza a surtir efecto dentro de la población rural debido a la incautación de mas de mil bultos de semillas de papa en la Unión Antioquia y semillas de arroz  en Campo Alegre Huila, `por parte del Instituto Colombiano Agropecuario, reportados por  Miembros del Pacto Mundial Consciente (WWW. Pactomundialconsciente.net)  Esta situación obedece  a que el UPOV 91, la Ley 1032 de 2006, que modifico  el articulo 306 del Código Penal y la resolución 970 de 2010 del ICA, protege   a las semillas modificadas y  prohíben la siembra, el uso  y la multiplicación de las semillas criollas y penaliza el uso de “semillas protegidas legalmente” y de aquellas similarmente confundibles. Las penas  varían entre cuatro y ocho años de cárcel y las multas van hasta los 1500 salarios mínimos. Es lamentable, por decir lo menos, que los legisladores, loas Ministros de Agricultura y el ejecutivo de turno aprueben este tipo de normas que perjudican la producción agraria vernácula. Como bien afirma la Profesora Catalina  Toro Pérez, coordinadora  de la Maestría  en Biociencias  y Derecho  de la Universidad Nacional: “Colombia es uno de los países mas ricos en  biodiversidad, pero en virtud de estos convenios y tratados  esta en peligro de perderla”.

Vale la pena señalar que son muchos los países europeos y de otras áreas del planeta donde los alimentos transgénicos están prohibidos para consumo humano. Es prudente, como mínimo, que el Gobierno Colombiano, y los ciudadanos en su conjunto, sopesen  el uso de estas tecnologías agrícolas teniendo en cuenta que  en el consumo  de transgénicos no existe el riesgo cero. El riesgo de perder la soberanía alimentaria, la riqueza  del patrimonio genético relacionado con las variedades vegetales nativas y criollas así como de las tradiciones culturales, derivadas del consumo de las mismas, es sumamente elevado. Además  ha de tenerse en cuenta la posibilidad cierta de la contaminación de las siembras autóctonas con las semillas transgénicas por los efectos de la polinización.

El Gobierno tiene que entender que la modernización agrícola y la competitividad no pueden ir en contra del rol histórico de las comunidades, defendiendo, por encima de los intereses de los grupos de presión internacionales  representados por los gobiernos con los que se firman los TLC, la seguridad alimentaria nutricional con base en la  vocación agropecuaria del país, permitiéndole, a la vez, a los campesinos vivir dignamente en el campo, valorando las semillas autóctonas y protegiendo la biodiversidad del país.

Con las Normas señaladas  nuestros gobernantes están tejiendo la urdimbre con la que llenan sus bolsillos  olvidándose por completo de sus obligaciones constitucionales, los ejemplos van de la minería a la agricultura, de la industria al comercio y de estos a la corrupción generalizada.

Carlos Herrera Rozo.

martes, 6 de diciembre de 2011


La primera medida económica es la Justicia Social.

El desempleo en Colombia supera el 14.2% Y, en el caso del paro juvenil, esa cifra se eleva al  20% e, incluso, en el caso de jóvenes de edades comprendidas entre los 16 y 18 años, el porcentaje es mucho más elevado, Si se tiene en cuenta que se considera  un trabajo estable  el que desempeñan  por las calles de nuestras ciudades los vendedores de baratijas, especias, frutas, sexo, etc. etc. - entonces nos encontramos no con datos  estadísticos, sino con  la constatación de una catástrofe que el estado oculta haciéndonos creer que el subempleo es un trabajo digno. Pero – y aquí está la sorpresa – no estoy hablando de porcentajes de 2011, sino de  un problema  larvado desde el siglo pasado.

Lo que está poniendo de manifiesto esta realidad entre nuestro pasado y nuestro presente es su desoladora gravedad: cada vez que el mundo desarrollado avanza o  se ve sumido en una grave crisis económica, Colombia, en lo que al ciudadano se refiere, no retrocede unos pocos años sino que,  vuelve al punto de partida, es decir, de donde nunca hemos salido jamás porque las estadísticas, manipuladas por los gobiernos de turno, siempre mienten. Es como si el país entero estuviera atrapado dentro de una infernal máquina del tiempo que no nos deja abandonar el pasado, nos condena a la supervivencia en el presente, y no nos  deja avizorar el futuro con esperanza.
En este círculo vicioso dentro del cual no hacemos otra cosa  que caminar en  círculos, como Dante en el infierno, se imponen espurios intereses económicos sobre cualquier otra consideración y nos lo presentan como la panacea que nos ha de salvar de la miseria, sin percatarnos de que de la miseria no se  sale mientras  no haya  justicia social. La sociedad colombiana, al parecer, no tiene memoria, no cae en la cuenta de que, lo que nos ofrecen, ya lo hemos vivido y que, como Prometeo, no paramos de subir y bajar la cuesta  con nuestra carga de desesperanza al hombro, empezando siempre desde cero.
Este hecho me hace recordar con dolor al ángel vengador creado por los hermanos Coen que, implacable, acorralaba a sus víctimas y momentos antes de matarles les formulaba una pregunta: “Si la norma que has seguido te ha llevado hasta aquí, ¿de qué te ha servido?”.
"Lo que termina por engrandecer o destruir a una nación no son los ciclos económicos que evolucionan al margen de lo humano, y al vaivén de los intereses de los  especuladores financieros, sino el buen funcionamiento de sus instituciones. Y, especialmente, de aquellas que tienen que ver con la Justicia social y el correcto funcionamiento del estado de derecho"

En nuestro caso, la “norma” es continuar en el pasado, y la vamos a seguir también en el presente, se limita a sanear las cuentas y a tratar de reactivar la economía independientemente de las penurias sociales y sus nefastas consecuencias, toda vez que ellas  derivan a la desesperanza , no por que así lo quieran, hacia la criminalidad forzados por la  necesidad.. Cualquier otra reforma estructural que vaya más allá de lo estrictamente económico no tiene cabida en la cabeza de nuestros mono-sabios. Pero es un error. El progreso y la prosperidad futura no sólo van a depender de las reformas económicas , de la  reforma del  mercado laboral, del aumento de la  competitividad, del saneamiento y  la reestructuración del sector financiero, de la reducción de  nuestra deuda pública y privada, sino que están ligada al buen o mal funcionamiento de la sociedad en su conjunto. Porque, en última instancia, lo que termina por engrandecer o destruir a una nación no son los ciclos económicos que evolucionan al margen de lo humano , sino al buen funcionamiento del estado de derecho, y, especialmente, de  todo aquello que  norma y regla  la Justicia social y el estado de derecho.

Si algo está poniendo  en peligro  el estado de derecho en nuestro país, además de las deficiencias ya conocidas de nuestro sistema político, económico y social, es la enorme corrupción que hemos desarrollado en estos últimos 50 años, desde la creación del pacto de Sitges y de Benidorm entre Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez, el 24 de Julio de 1956, para alternarse en el poder, cuyo coste, por si aún no nos hemos percatado, además de amoral y de pésima imagen internacional es fundamentalmente económico que ha lastrado y continua lastrando el desarrollo y el buen funcionamiento del país. Si fuera posible hacer un cálculo de lo que la corrupción representa en pérdidas económicas, tarea esta que se me antoja farragosa, seguramente el resultado sería  una cifra colosal.

Para tener conciencia de la categoría del problema que nos consume y nos agobia, hay que entender que en Colombia la corrupción no sólo procede de una selecta minoría que hace y deshace a su antojo y que se reparte los negocios y el dinero público. Se trata de una enfermedad muy extendida que ha alcanzado todos los estamentos de la sociedad convirtiéndose en una verdadera plaga. Durante estos años, el país se ha desangrado en un torrente incontenible de “mordidas” cuyos montantes económicos son  cada vez más disparatados. Y las prácticas corruptas han devenido en un ejercicio de puro y duro saqueo del erario público en el que están implicados políticos, lobbies empresariales, multinacionales, banqueros, concejales, sindicalistas, asociaciones  “sin ánimo de lucro”, los cuerpos de seguridad del estado y grupos de personajes de todo tipo y pelaje que medran al lado, y sirviendo de mano ejecutora de quienes gobiernan. En consecuencia, la corrupción es el principal  problema, muy por encima del movimiento subversivo,  y al cual el gobierno debe hacer frente con todos los medios que el estado de derecho le otorga para erradicarlo.  Es posiblemente, en mi concepto, este  problema económico, el más grave que aqueja a los colombianos, especialmente a las nuevas generaciones de ciudadanos..

Por todo ello, si de verdad queremos salvar a Colombia del desastre económico y social, debemos, en primer término , contra restar el problema de la inseguridad jurídica, la parálisis crónica de los tribunales, la injerencia indebida y constante del poder político en la vida judicial, y particularmente, en determinadas sentencias que tienen que ver con la corrupción y los grupos paramilitares que han recibido un trato de excepción por  parte del estado,  consiguiendo con ello una justicia cojitranca que no le merece ningún respeto a la sociedad. Esta  justicia a  debe desaparecer del concierto nacional.  Desde esta perspectiva, la primera y más urgente reforma de todas cuantas atañen directamente a la economía debería ser la de la Justicia como fundamento, sin el cual, el estado de derecho y la democracia dejan de existir. Sin esta reforma fundamental, la prosperidad que tanto añoramos y que solo alcanzaremos, como dijera Sir  Winston Churchill, “con sangre, sudor y lágrimas”, nunca estará a salvo: Y Colombia será por siempre el país del paro, de la violencia, del analfabetismo, de la condena a la supervivencia de las nuevas generaciones de ciudadanos y del riesgo de la quiebra económica. Un estado fallido, tal como nos consideran  internacionalmente algunas instituciones dedicadas al análisis de los países en vías de desarrollo, atrapado en la máquina del tiempo.

Carlos Herrera Rozo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Nos Matan y No Es Noticia

Nos matan y no es noticia.
Qué bueno presentar un libro.
Qué malo que el contenido hable de cosas horribles.
Por las cuales la vida del autor cambió. Persecución, exilio.
La buena vida, que dice Ricardo llevaba como funcionario en Colombia, cambiada por el exilio, el racismo, la falta de trabajo.
Y todo por una guerra para robar territorios y vidas a las gentes colombianas.
Por que hay esa guerra y porque hay esos intereses, No es noticia el asesinato en Colombia.
Y aqui hoy tenemos el reto de rebelarnos contra ese silencio de la muerte y el negocio, con el libro autoría y testimonio de Ricardo, prólogo de Carlos Alberto, y trabajo conjunto de recomposición y edición de alguna gente de Cambalache.
Debemos felicitarnos, por esta rebelión frente a la pasividad, que es mediática, pero que es también política: de las derechas y una cierta tranquilidad de algunas izquierdas ante el genocidio colombiano.
Un libro de testimonio, para conocer y para reflexionar y para actuar en la defensa permanente de los derechos de las personas.
Nuestra contribución empieza ahorita: para divulgar, extender, hacer llegar a muchos rincones este testimonio contra los asesinatos y sus cómplices en el Atrato´colombiano.
Hace pocos dias se presentaba el VI Informe, terrible, escrito y audiovisual, de la Delegación Asturiana a Colombia. Y hace menos dias en una plaza mayor estabamos rechazando el asesinato de otro de los nuestros, de Henry Ramirez.
La cifra de asesinatos es demasiado grande y nos abruma. Tenemos el reto de quebrar esa tendencia, de multiplicar el libro y los testimonios, de romper la maldita impunidad y contribuir al advenimiento de tiempos de paz para la querida gente colombiana.
En esa tarea buscamos cómplices, deseamos hacer contuberniu, aspiramos a alianzas de vida.
Enhorabuena a Ricardo Ferrer  y a todas y todos los presentes.

Libro completo en archivo adjunto

Más información en:

- http://www.pachakuti.org/textos/campanas/paracos/sin-noticia-nos-matan.html

martes, 28 de septiembre de 2010

A PROPOSITO DE LA DESTITUCION DE PIEDAD CORDOBA Y DE LA MUERTE DEL MONO JOJOY.

A PROPOSITO DE LA DESTITUCION DE PIEDAD CORDOBA Y DE LA MUERTE DEL MONO JOJOY.

Hace días me hice el propósito de no volver a escribir sobre temas de la actualidad colombiana, quizás equivocadamente, pero fundada mi decisión en los artículos de prensa y, fundamentalmente, en los comentarios soeces y desproporcionados, de los ciudadanos que los firman. No se dan cuenta que esa actitud descalifica, ética y moralmente, aun llevando razón, a quienes los suscriben. Pero debemos de convenir que su actitud es el reflejo de una política de desinformación, de desconocimiento de las instituciones que nos rigen, de ignorancia supina sobre los manejos del poder, de miedo a lo que ocurre a lo largo y ancho del país, de sometimiento a los dictados de la violencia, de incredulidad ante la ineptitud o la complacencia de los jueces, de sometimiento a quienes utilizando los medios de comunicación narcotizan a los ciudadanos falseando la verdad creando paraísos y nirvanas donde solo existe odio, resentimiento, fanatismo y desdén por el otro que piensa diferente, sirviendo, a contra pelo de la opinión pública, a quienes quieren imponer, desde la caverna, el pensamiento único, que les permita obrar a sus anchas incumpliendo los principios que han jurado defender.

Hoy, después de las lecturas de los diarios y de los comentarios anexos, sobre los temas motivo de esta nota, me propongo llamar la atención de los ciudadanos, especialmente de los jóvenes, en aras de las buenas maneras, de la reconciliación entre los ciudadanos, apostando por salvaguardar los principios fundamentales de nuestra Carta Magna, de modo significativo en lo referente a la libertad de expresión, fundamento sin el cual, la democracia no es posible. Nada agregamos cuando afirmamos que el fallo es del sistema político y, menos aun, cuando señalamos con el dedo a nuestro legitimo contradictor, al opositor, sea este comunista, fascista, liberal o conservador. Debemos comprender que la disposición al desacuerdo, al libre disenso, así se lleve a extremos fastidiosos, es la columna vertebral de una sociedad abierta. La democracia exige, para no naufragar en el marasmo de las opiniones hechas, de la existencia de individuos que se opongan a la opinión de las mayorías, porque una democracia de consensos, como el frente nacional, o de pactos permanentes entre partidos políticos para repartirse el poder, no será una democracia que perdure mucho tiempo.

Entiendo que a las comunidades les resulta más sencilla la vida cuando todos parecen estar de acuerdo sobre su gobernabilidad, lejos de ideas reformistas por buenas que ellas sean, en aras de salvaguardar las convenciones y las formas de convivencia, optando por rechazar al disconforme. Pero también tenemos que aceptar que la vida, desde esa perspectiva restringida, será menos activa y poco satisfactoria. Quien observe con detenimiento las sociedades, las naciones en que su actividad democrática natural se ha detenido, vera que sus instituciones se han desintegrado y que el caos reina para satisfacción de unos pocos que medran a costa del sufrimiento general de los ciudadanos para los cuales gobiernan. Es el precio que se paga por acallar la voz de los disconformes, aceptando luego, en silencio, un círculo cerrado de opiniones y de ideas en el que nunca se permite la voz de la oposición, ni para escuchar el grito desgarrador del silencio impuesto por la fuerza. Me dirá, algún avispado lector, que no es el caso colombiano, solo debo afirmar que, aparentemente las personas siguen siendo libres de decir lo que les venga en gana, pero cuando sus opiniones se apartan de lo que dice el statu quo, son apartadas y marginadas de la sociedad, cuando no, asesinadas u obligadas al exilio. Los ejemplos de este proceder son múltiples en el país, y al parecer, observando los últimos acontecimientos, está lejos de cerrase.

Creo que los ciudadanos en general, los intelectuales y los jóvenes en particular, están en mora de participar activamente en la vida política de la nación. No podemos aceptar “el no me importa la política”, porque es dejar en manos de desaprensivos la forma en que debemos gobernarnos, la forma en que debatimos nuestros intereses comunes, el problema no es, ni se centra en saber, si estamos o no de acuerdo con un acto legislativo sino en la forma en que se debate y los actores interesados o no en que salga adelante. Es asombroso observar como las sociedades han ido aceptando, sin protestar, la invasión indebida de sus derechos personalísimos, por no hablar de la invasión de Irak, el racismo, la homofobia, las diferencias de clases, etc. En el siglo pasado los intelectuales fueron la voz en defensa de las libertades: Se identificaron con las protestas contra el abuso de poder por parte del estado secundados por los jóvenes que exigían un cambio de las instituciones que consideraban caducas y alejadas de la realidad social a las que se aplicaban. Hoy, tanto unos como otros, quizás sometidos por el miedo, hablan y escriben a contrapelo de lo que ocurre en las sociedades avanzadas. Los ciudadanos en general, los intelectuales y los jóvenes en particular no deben olvidar que si renuncian a la política activa abandonan a la nación en manos de políticos corruptos, de funcionarios mediocres y venales, y al vaivén de los intereses desmedidos de las multinacionales y de los grupos de presión. Por lo mismo no debemos abandonar el desafío de la renovación tanto de las instituciones cuando la costumbre lo demanda como de la clase política existente cuando sus principios y valores lesionan el interés general.

El disentir, la disconformidad, la disidencia, la oposición siempre han sido obra de mentes jóvenes y renovadoras. Para corroborar este aserto basta con mirar las páginas de la historia: la revolución Francesa, La revolución Americana, La independencia de América del Sur, La revolución de Octubre, el New Deal, la Europa de la posguerra, el movimiento del 68, fueron movimientos liderados por jóvenes. Frente a los excesos del poderes más probable que los jóvenes los afronten y exijan su solución, que se resignen a ser sometidos y a acallar sus conciencias. Pero, como ocurre hoy día, también, debido mas a la desinformación y a la persistencia de los desarreglos sociales, que se sometan más que sus mayores a caer en el apoliticismo desviando sus intereses hacia cosas superfluas, o a aquellas otras que llaman su atención y que llenan intelectualmente el espacio vacío que les deja la política, como las ONG, Green Peace, médicos sin fronteras, etc., con la disculpa de que, “la degradación política no es cosa nuestra”. No son conscientes de que la sociedad en que viven, las instituciones que se ha dado solo podrán seguir existiendo en la medida en que su compromiso con la gestión de la cosa pública no decaiga.

Todo lo que tiene el ciudadano para defender el interés general son las elecciones a los consejos municipales, a las asambleas, a los cuerpos legislativos y al ejecutivo. Son estos los únicos medios que poseemos para convertir la opinión ciudadana en acción ejecutiva dentro de la ley para poder convivir en paz y armonía. Por todo ello es fundamental la garantía de las libertades ciudadanas, en especial, aquella que defiende la libertad de expresión, la expresión del legitimo contradictor. El fracaso de la democracia trasciende las fronteras y nos muestra ante extraños como fieras en un estado fallido. Jóvenes, que no sea ese nuestro destino, actuemos siempre en política como si estuviéramos frente a una catástrofe inminente: Espíritu crítico, imaginación permanente y voluntad de acción ejecutiva. Para salir del subdesarrollo necesitamos leyes nuevas, sistemas electorales diferentes, participación activa de todo el espectro político: Liberales, conservadores, comunistas, socialistas, fascistas, socialdemócratas, etc., restricciones efectivas a los grupos de presión, legislar con rigor la financiación de los partidos políticos, encontrar los medios legales para que las autoridades elegidas o no respondan por sus acciones ante la ley y ante los ciudadanos a quienes se deben y que son en ultimas quienes con sus impuestos les pagan.

El encabezamiento de esta nota indicaba que íbamos a hablar de Piedad Córdoba y del Mono Jojoy. No lo he hecho, pero sí de las causas que dan lugar al extravío de algunos ciudadanos y al peligro que entraña el desconocimiento del derecho constitucional de la libre expresión dentro del arco social y parlamentario. Los jueces no están para judicializar la política sino para hacer respetar la ley y perseguir a los criminales. Fueran más efectivos, y le sirvieran mas a la nación y a la democracia, si persiguieran con ahínco y denuedo a los criminales, a los paramilitares, a quienes desde el deber de defender a las instituciones se han dedicado a ofrecer el denigrante espectáculo de los falsos positivos, si utilizando todos los medios que les ofrece el código penal pusieran entre rejas a todos los que se han enriquecido ilícitamente, medrando del presupuesto desde los cargos públicos, o aceptando sobornos para cometer cohechos y prevaricatos. Los jueces no deben olvidar que del buen cumplimiento de gestión que se les ha encomendado, de la correcta aplicación de la ley, depende de forma sustantiva la supervivencia de la democracia.

Hoy, visto lo visto, ante la invasión abusiva de nuestros derechos personalísimos los ciudadanos tenemos que organizarnos en asociaciones efectivas que nos permitan acceder, por derecho, en las decisiones que afecten la vida comunitaria. Ello requiere la exigencia irrenunciable de un cambio fundamental en las estructuras institucionales. Leyes nuevas que le permitan al ciudadano una mayor participación democrática en las decisiones que afecten a la sociedad. Los jóvenes y los intelectuales tienen la obligación de encabezar esta cruzada.

Carlos Herrera Rozo

lunes, 31 de mayo de 2010

EFRAIN PEREZ BALLESTEROS

EFRAIN PEREZ BALLESTEROS
Para casi todos los que nos dedicamos a la escritura, la memoria se convierte en el génesis de la fantasía, en el inicio impredecible de un largo viaje hacia la ficción. La memoria, los recuerdos, el mito, las invenciones, el tiempo y el que hacer diario se mezclan en la literatura de una manera tal que, traspasando el mundo de la realidad, lo recordado se transpone en lo soñado: Al mirar los cuadros de Efraín Pérez nos asalta de pronto la sensación de que nos encontramos ante la narración de un paisaje descrito por Faulkner o por García Márquez. Un ejemplo de lo que afirmamos lo encontramos en el Francés Javier Marimier, quien al describir una tormenta en los Andes escribió:" Hay tempestades que pueden durar hasta cinco meses. Quienes no hayan visto esas tormentas no podrán formarse una idea de la violencia con que se desarrollan. Durante horas enteras los relámpagos se suceden a manera de cascadas de sangre, rápidamente la atmósfera tiembla bajo la sacudida continua de los truenos, cuyos estampidos repercuten en la inmensidad de la montaña. Pocos de nosotros viven con tanta intensidad como para nunca sentir nostalgia de aquel reino Saturnino al que Virgilio, Shakespeare, Rafael o Claude pueden llevarnos en volandas.

Me he planteado la pregunta obligatoria, al mirar con detenimiento la obra pictórica de de Efraín, de si, ¿pinta un cuadro o nos narra una historia? Y la verdad se disuelve al comprender que él pretende narrar una historia, sujetarla estrictamente a la realidad de lo vivido, pero que, con más frecuencia de lo que él quisiera, naufraga para contento nuestro, en el mundo iridiscente del color, que es en suma un simulacro de lo recordado convertido, gracias al arte, en el espectáculo de la naturaleza eternizada.

Se da la especial circunstancia de que la obra de Efraín Pérez se desarrolla en latitudes diferentes de acuerdo a sus querencias y añoranzas; cuando esta en España, en las Islas Baleares, sus recuerdos y su pincel se inclinan por los paisajes de su infancia en tierras Boyacenses y, cuando viene a Colombia, tras sus ancestros, le persiguen los demonios mallorquines volcando toda la fuerza de su creación en ese otro mundo que le atenaza el corazón donde ha visto crecer a sus hijos y descansa en el regazo de lo que mas ama.

No pretendo hacer de critico de arte, lejos de mi tamaño desliz, solo pretendo glosar de modo sucinto esta exposición, más por la amistad que nos une y por el interés común por las artes y las letras, que por elaborar una apología de su obra. Ella por si sola sabrá hacerse un lugar en la memoria de quien la vea por la inquietud sembrada por la plasticidad de sus imágenes. El arte, como la literatura, nos acercan a una realidad sublime: Al niño que llevamos dentro, que va siempre en busca del amigo invisible, que no es una fantasmagoría malsana sino el glorioso descubrimiento de una mente que aprende a ejercitar todas sus facultades. Seguramente es ése el momento, misterioso y eterno, en que nace un nuevo artista.

Carlos Herrera Rozo.