Cádiz, 13 de enero de 2009
EL AYUNTAMIENTO DE CADIZ PREMIA LAS SISTEMÁTICAS VIOLACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA
El ayuntamiento gaditano acaba de distinguir al Presidente de Colombia, Álvaro Uribe Velez, con el I Premio “A la Libertad Cortes de Cádiz”, por “sus esfuerzos en pro de la libertad y su abierta oposición a situaciones terroristas que la menosprecian”.
Desde Paz con Dignidad rechazamos este premio, por considerar que se está honrando con esta distinción a un gobernante sobre el que pesan serias acusaciones sobre violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario. Lamentamos que el Ayuntamiento de Cádiz inexplicablemente premie hechos denunciados por reconocidos organismos internacionales como Amnistía Internacional o la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas (OACDHNU).
Mientras el Ayuntamiento de Cádiz premia los méritos por la paz de Álvaro Uribe Vélez, el último informe sobre la situación de los Derechos Humanos en Colombia publicado por Amnistía Internacional afirma que “en 2007 se produjeron al menos 1.400 homicidios de civiles, frente a 1.300 en 2006. De aquellos en los que se pudieron identificar sus autores, las fuerzas de seguridad fueron responsables de al menos 330; los paramilitares de unos 300 y los grupos guerrilleros de 260”. Por su parte la OACDHNU, en un comunicado de prensa de septiembre reconoce la participación de las fuerzas de seguridad del Estado en las ejecuciones extrajudiciales, por las cuales el ejército colombiano asesina sistemáticamente a civiles para presentarlos posteriormente como guerrilleros dados de baja en combate. El escándalo que desató esta información y las presiones por parte de organizaciones de Derechos Humanos llevaron al Sr. Uribe a destituir a 27 militares en octubre y 13 en noviembre, lo cual demostró ante la comunidad internacional que el ejército colombiano viola sistemática e impunemente los Derechos Humanos de población civil.
Desde 2006 estamos asistiendo además al escándalo de la llamada parapolítica, que sacó a la luz pública los vínculos del Congreso de Colombia y de círculos muy cercanos al presidente con sectores paramilitares. Según las investigaciones varios dirigentes políticos y algunos funcionarios del Estado habrían obtenido beneficios de estas alianzas por medio de la intimidación y la acción armada de los grupos paramilitares contra la población civil.
Por todo ello, desde Paz con Dignidad rechazamos el reconocimiento a la labor del Presidente Uribe, quien con total impunidad viola derechos humanos fundamentales de la población civil y utiliza estructuras estatales y paraestatales para intimidar, amenazar y desplazar a la población civil. Bien al contrario, Paz con Dignidad piensa que, desde las instituciones españolas, debería condenarse sin reservas la actuación de este gobierno y reconocer la labor de sindicalistas, periodistas, defensores de derechos humanos y víctimas de crímenes de Estado, que, a pesar del peligro que corren sus vidas, siguen luchando por una Colombia en paz.
Para más información: Antonio Gil
Delegado Paz con Dignidad Andalucía
pazcondignidad_andalucia@hotmail.com
miércoles, 14 de enero de 2009
sábado, 29 de noviembre de 2008
EL ESTADO ES RESPONSABLE CIVIL SUBSIDIARIO EN LA DE FRAUDACION POR LAS COMPAÑIAS CAPTADORAS DE DINERO
Ante la alarma social causada por la defraudación a cientos de miles de colombianos no caven paños de agua tibia ni explicaciones pegadas a lo políticamente correcto. Aquí y ahora no vale sino la verdad cruda y llana: El Estado es responsable civil subsidiario de esta defraudación. La irresponsabilidad de las entidades publicas encargadas de la vigilancia, control y regulación de estas empresas captadoras de dinero de los ciudadanos pecaron tanto por acción como por omisión de sus deberes y obligaciones. El Gobierno de la Nación, la Superintendencia Bancaria, el Ministerio de Hacienda,la Fiscalía General de la Nación,El Ministerio de Justicia y, en fin, todas las entidades y organismos encargadados del control son responsables directos de estos hechos ilícitos y nadie puede llamarse a engaño sobre esa responsabilidad.
Las cifras de la defraudación superan los cinco billones de pesos y a aun no se sabe el destino de este dinero. Se desconoce o se conoce poco la inplicación de la política en la trama de corrupción generada por las pirámides y sus suculentos beneficios. Se desconocen los vinculos existentes o no con la banca regular.Se conoce que la banca gracias a sus sistemas de captación de ahorros es incapaz, debido a sus sistema usurero, de atraer a los ahorradores. Se sabe que el Gobierno Nacional, no hace nada para regular el sistema financiero Nacional. Se hace publico que los bancos han tenido beneficios en los últimos diez meses del año por valor de seis (6) billones de pesos. Otros establecimientos crediticios anuncian utilidades por cuatro (4) billones de pesos en tanto que, los fondos de pensiones y cesantías de los trabajadores arrojan perdidas por tres (3) billones de pesos con lo que, estos fondos, indican una peligrosa deriva.
El Gobierno Nacional tiene la obligacion de salvaguardar los intereses de los ciudadanos implicándose severamente en la vigilancia y regulación del sistema financiero. Aquí, Señor Presidente, no valen excusas de ninguna índole. Se le ha elegido no para ser un simple inspector de policía sino para GOBERNAR y ello supone legislar en todas las áreas que afectan la vida ciudadana sin ninguna excepción, incluida de forma especial, la actividad económica. No sobra recordarle que el Estado no es patrimonio privado de nadie y, que por lo mismo,Usted fue elegido para RSPETAR Y HACER RESPETAR LEY Y LA CONSTITUCIÓN QUE NOS HEMOS DADO TODOS LOS CIUDADANOS. Los ciudadanos no queremos darle crédito a los siguientes hechos que a continuación se detallan, pero la actitud de su Gobierno no nos da NINGUNA ALTERNATIVA:
"Las consecuencias sobre la crisis social desatada por las pirámides aún no se pueden medir con precisión. Es obvio que el presidente Uribe sufrirá mella en su teflón y por ende en su popularidad que ya empieza a caer. La reelección tendrá en contra no sólo a los parlamentarios que provienen de las regiones más golpeadas sino de sectores que rechazan el estilo mafioso que se ha ido apoderando del país sin ningún castigo. Todos los escándalos tocan el régimen y no puede ser de otra manera. La base social y política del Presidente, esta representada en clientelistas nuevos y viejos, una buena parte representantes de los grupos paramilitares que poseen más del 30% del Congreso. Estos clientelistas están en las instituciones y las usan para su beneficio particular. El Estado como patrimonio privado. Cada que se descubren serias irregularidades se encuentran personajes muy cercanos al circulo de la “Casa de Nari”. Abelardo de la Espriella, abogado asesor de DMG, es a su vez el abogado de una parte de los parapolíticos, el ex procurador Jaime Bernal Cuellar fue uno de los redactores del proyecto de ley de justicia y paz que garantizaba la impunidad a los paramilitares, el vicefiscal Otálora y un largo etcétera son personajes cercanos al régimen. También los parlamentarios de la coalición están ahora muy cerca de ser nuevamente investigados por sus nexos con DMG como la parlamentaria Zulema Jattin. Es una cultura que se ha ido apoderando del país. Luís Guillermo Giraldo Hurtado, por ejemplo, no le ha dicho al país quién le dio los más de dos mil millones de pesos con los cuales pago la recolección de las firmas que buscan perpetuar a Uribe en el poder. Ahora dice que la Fundación primero Colombia que tiene un patrimonio de cinco millones de pesos prestó a la campaña del referendo cerca de dos mil millones de pesos. Giraldo Hurtado, ¿nos cree tarados a todos los colombianos?"*
*-Tomado de Viva la ciudadania. Pedro Santana Rodriguez
Carlos Herrera Rozo
Las cifras de la defraudación superan los cinco billones de pesos y a aun no se sabe el destino de este dinero. Se desconoce o se conoce poco la inplicación de la política en la trama de corrupción generada por las pirámides y sus suculentos beneficios. Se desconocen los vinculos existentes o no con la banca regular.Se conoce que la banca gracias a sus sistemas de captación de ahorros es incapaz, debido a sus sistema usurero, de atraer a los ahorradores. Se sabe que el Gobierno Nacional, no hace nada para regular el sistema financiero Nacional. Se hace publico que los bancos han tenido beneficios en los últimos diez meses del año por valor de seis (6) billones de pesos. Otros establecimientos crediticios anuncian utilidades por cuatro (4) billones de pesos en tanto que, los fondos de pensiones y cesantías de los trabajadores arrojan perdidas por tres (3) billones de pesos con lo que, estos fondos, indican una peligrosa deriva.
El Gobierno Nacional tiene la obligacion de salvaguardar los intereses de los ciudadanos implicándose severamente en la vigilancia y regulación del sistema financiero. Aquí, Señor Presidente, no valen excusas de ninguna índole. Se le ha elegido no para ser un simple inspector de policía sino para GOBERNAR y ello supone legislar en todas las áreas que afectan la vida ciudadana sin ninguna excepción, incluida de forma especial, la actividad económica. No sobra recordarle que el Estado no es patrimonio privado de nadie y, que por lo mismo,Usted fue elegido para RSPETAR Y HACER RESPETAR LEY Y LA CONSTITUCIÓN QUE NOS HEMOS DADO TODOS LOS CIUDADANOS. Los ciudadanos no queremos darle crédito a los siguientes hechos que a continuación se detallan, pero la actitud de su Gobierno no nos da NINGUNA ALTERNATIVA:
"Las consecuencias sobre la crisis social desatada por las pirámides aún no se pueden medir con precisión. Es obvio que el presidente Uribe sufrirá mella en su teflón y por ende en su popularidad que ya empieza a caer. La reelección tendrá en contra no sólo a los parlamentarios que provienen de las regiones más golpeadas sino de sectores que rechazan el estilo mafioso que se ha ido apoderando del país sin ningún castigo. Todos los escándalos tocan el régimen y no puede ser de otra manera. La base social y política del Presidente, esta representada en clientelistas nuevos y viejos, una buena parte representantes de los grupos paramilitares que poseen más del 30% del Congreso. Estos clientelistas están en las instituciones y las usan para su beneficio particular. El Estado como patrimonio privado. Cada que se descubren serias irregularidades se encuentran personajes muy cercanos al circulo de la “Casa de Nari”. Abelardo de la Espriella, abogado asesor de DMG, es a su vez el abogado de una parte de los parapolíticos, el ex procurador Jaime Bernal Cuellar fue uno de los redactores del proyecto de ley de justicia y paz que garantizaba la impunidad a los paramilitares, el vicefiscal Otálora y un largo etcétera son personajes cercanos al régimen. También los parlamentarios de la coalición están ahora muy cerca de ser nuevamente investigados por sus nexos con DMG como la parlamentaria Zulema Jattin. Es una cultura que se ha ido apoderando del país. Luís Guillermo Giraldo Hurtado, por ejemplo, no le ha dicho al país quién le dio los más de dos mil millones de pesos con los cuales pago la recolección de las firmas que buscan perpetuar a Uribe en el poder. Ahora dice que la Fundación primero Colombia que tiene un patrimonio de cinco millones de pesos prestó a la campaña del referendo cerca de dos mil millones de pesos. Giraldo Hurtado, ¿nos cree tarados a todos los colombianos?"*
*-Tomado de Viva la ciudadania. Pedro Santana Rodriguez
Carlos Herrera Rozo
miércoles, 19 de noviembre de 2008
MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES
MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES
“Cometí un error al confiar en la capacidad de los mercados para auto regularse y en creer que el interés personal de las instituciones financieras – principalmente los bancos - era lo mejor para proteger a los accionistas y sus intereses en las empresas”
Alan Greenspan
Es lamentable tener que escuchar de boca de algunos banqueros y especuladores financieros que “quienes creemos en el capitalismo y en la libertad de los mercados somos los primeros partidarios de que el estado intervenga cuando sobrevienen las crisis. No hacerlo resultaría excesivamente costoso”. Y por ese camino andamos muy a pesar del mea culpa del señor Greenspan y de las llamadas de atención, al mundo económico, por parte de Paul Krugman y otras importantes personalidades del orbe económico.
Los encargados de la política deben hoy y siempre tener en cuenta que cuando las economías entran en crisis es mejor pecar de exceso en las acciones a tomar que quedarse corto. Hoy, más que nunca, los gobiernos deben emplearse a fondo en inversiones públicas y ser audaces en la proyección de las mismas: Los proyectos deben plantearse a corto, medio y largo plazo para mantener a flote la actividad económica.
La economía de mercado no está en crisis, la propiedad privada y la libertad de empresa gozan de buena salud, lo que está en crisis, mal visto y sindicado por todos los bien pensantes es la marrullería, la conducta abusiva y la voracidad de algunos directivos de las grandes corporaciones financieras y empresariales así como de los especuladores financieros y las normas, o la ausencia de normas que les permiten o hacen posible tales conductas.
Visto lo visto, son los Estados, los gobiernos quienes deben emplearse a fondo para regular la actividad económica y salvar a los ciudadanos de los abusos de los especuladores. No sabemos aun si la reunión de G7 y el G20 o 22, en Washington, con el señor Bush, ande por este derrotero. Se ha hecho mucho ruido, confiemos en que las nueces sean abundantes y que la recuperación se inicie pronto. Todo dependerá de que quienes se impliquen en la solución del actual caos financiero no olviden que el modelo defendido por el señor Alan Greenspan durante más de cuarenta años – el laissez faire en el mercado financiero y el repudio a la regulación estatal - se derrumbo. Seguramente, tomando este tipo de medidas, de normas que regulen la actividad económica, las instituciones financieras que han revelado su incapacidad para regularse a sí mismas y funcionar sanamente, sin la supervisión estatal, dejaran de recurrir a la insana costumbre de que los gobiernos rescaten con los fondos del erario público, es decir con los impuestos de todos los ciudadanos, a instituciones irresponsables con el falso objetivo de preservar unos mercados financieros que no podrán seguir funcionando como lo venían haciendo si no se les saca del pozo que ellos mismos cavaron con exacerbada codicia.
Carlos Herrera Rozo.
“Cometí un error al confiar en la capacidad de los mercados para auto regularse y en creer que el interés personal de las instituciones financieras – principalmente los bancos - era lo mejor para proteger a los accionistas y sus intereses en las empresas”
Alan Greenspan
Es lamentable tener que escuchar de boca de algunos banqueros y especuladores financieros que “quienes creemos en el capitalismo y en la libertad de los mercados somos los primeros partidarios de que el estado intervenga cuando sobrevienen las crisis. No hacerlo resultaría excesivamente costoso”. Y por ese camino andamos muy a pesar del mea culpa del señor Greenspan y de las llamadas de atención, al mundo económico, por parte de Paul Krugman y otras importantes personalidades del orbe económico.
Los encargados de la política deben hoy y siempre tener en cuenta que cuando las economías entran en crisis es mejor pecar de exceso en las acciones a tomar que quedarse corto. Hoy, más que nunca, los gobiernos deben emplearse a fondo en inversiones públicas y ser audaces en la proyección de las mismas: Los proyectos deben plantearse a corto, medio y largo plazo para mantener a flote la actividad económica.
La economía de mercado no está en crisis, la propiedad privada y la libertad de empresa gozan de buena salud, lo que está en crisis, mal visto y sindicado por todos los bien pensantes es la marrullería, la conducta abusiva y la voracidad de algunos directivos de las grandes corporaciones financieras y empresariales así como de los especuladores financieros y las normas, o la ausencia de normas que les permiten o hacen posible tales conductas.
Visto lo visto, son los Estados, los gobiernos quienes deben emplearse a fondo para regular la actividad económica y salvar a los ciudadanos de los abusos de los especuladores. No sabemos aun si la reunión de G7 y el G20 o 22, en Washington, con el señor Bush, ande por este derrotero. Se ha hecho mucho ruido, confiemos en que las nueces sean abundantes y que la recuperación se inicie pronto. Todo dependerá de que quienes se impliquen en la solución del actual caos financiero no olviden que el modelo defendido por el señor Alan Greenspan durante más de cuarenta años – el laissez faire en el mercado financiero y el repudio a la regulación estatal - se derrumbo. Seguramente, tomando este tipo de medidas, de normas que regulen la actividad económica, las instituciones financieras que han revelado su incapacidad para regularse a sí mismas y funcionar sanamente, sin la supervisión estatal, dejaran de recurrir a la insana costumbre de que los gobiernos rescaten con los fondos del erario público, es decir con los impuestos de todos los ciudadanos, a instituciones irresponsables con el falso objetivo de preservar unos mercados financieros que no podrán seguir funcionando como lo venían haciendo si no se les saca del pozo que ellos mismos cavaron con exacerbada codicia.
Carlos Herrera Rozo.
jueves, 13 de noviembre de 2008
EL BANQUERO BONDADOSO
EL BANQUERO
Una tarde un famoso banquero iba en su limusina cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo césped.
Preocupado, ordenó a su chofer detenerse y bajó a investigar.
Le preguntó a uno de ellos:
- ¿Por qué están comiéndose el césped?
- No tenemos dinero para comida. - dijo el pobre hombre - Por eso tenemos que comer césped.
- Bueno, entonces vengan a mi casa que yo los alimentaré - dijo el banquero.
- Gracias, pero tengo esposa y dos hijos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol.
- Que vengan también, - dijo nuevamente el banquero.
Volviéndose al otro pobre hombre le dijo:
- Ud. también puede venir.
El hombre, con una voz lastimosa dijo:
- Pero, Sr., yo también tengo esposa y seis hijos conmigo!
- Pues que vengan también. - respondió el banquero.
Entraron todos en el enorme y lujoso coche. Una vez en camino, uno de los hombres miró al banquero y le dijo:
- Sr., es usted muy bueno. Muchas gracias por llevarnos a todos!!!
El banquero le contestó: -¡Hombre, no tenga vergüenza, soy muy feliz de hacerlo!.
Les va a encantar mi casa.... ¡El césped está como de veinte centímetros de alto!
Moraleja:
Cuando creas que un banquero te está ayudando, piénsalo dos veces
Una tarde un famoso banquero iba en su limusina cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo césped.
Preocupado, ordenó a su chofer detenerse y bajó a investigar.
Le preguntó a uno de ellos:
- ¿Por qué están comiéndose el césped?
- No tenemos dinero para comida. - dijo el pobre hombre - Por eso tenemos que comer césped.
- Bueno, entonces vengan a mi casa que yo los alimentaré - dijo el banquero.
- Gracias, pero tengo esposa y dos hijos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol.
- Que vengan también, - dijo nuevamente el banquero.
Volviéndose al otro pobre hombre le dijo:
- Ud. también puede venir.
El hombre, con una voz lastimosa dijo:
- Pero, Sr., yo también tengo esposa y seis hijos conmigo!
- Pues que vengan también. - respondió el banquero.
Entraron todos en el enorme y lujoso coche. Una vez en camino, uno de los hombres miró al banquero y le dijo:
- Sr., es usted muy bueno. Muchas gracias por llevarnos a todos!!!
El banquero le contestó: -¡Hombre, no tenga vergüenza, soy muy feliz de hacerlo!.
Les va a encantar mi casa.... ¡El césped está como de veinte centímetros de alto!
Moraleja:
Cuando creas que un banquero te está ayudando, piénsalo dos veces
miércoles, 15 de octubre de 2008
DOCENAS DE MILES DE MILLONES PARA SALVAR LOS BANCOS; NADA PARA SALVAR A LAS PERSONAS
Docenas de miles de millones para salvar a los bancos; nada para salvar a las personas
Juan Torres López
Rebelión
El Banco Central Europeo acaba de inyectar docenas de miles de millones de euros en los mercados para salvar a los bancos. Solo 70.000 millones en un solo día, y muchos más en los anteriores y siguientes. La Reserva Federal ha hecho exactamente igual: llegó a inyectar 50.000 millones de dólares en una jornada, y tamben otros muchos miles de millones de recursos públicos para hacerse cargo de las pérdidas de bancos en quiebra o para refinanciar a otros que están hasta el cuello como consecuencia de sus operaciones arriesgadísimas.
Es verdad que estos bancos centrales no ponen dinero a disposición libre de los bancos en crisis, sino que lo que hacen es proporcionar financiación, la mayoría de las veces a través de fórmulas muy sofisticadas, que en realidad no suponen que aumente la disposición efectiva de dinero de quien lo recibe. Pero, en cualquier caso, estas inyecciones de liquidez en los mercados suponen una válvula de escape para los bancos, que gracias a ello pueden seguir realizando sus operaciones habituales y, en consecuencia, continuar obteniendo nuevos y más altos beneficios.
Se trata de operaciones que solo agravan el problema. En primer lugar, porque lo que hacen los bancos con esa liquidez es continuar con lo que hoy día saben y les conviene hacer: especular con productos financieros muy arriesgados (como las hipotecas subprime o los "paquetes" compuestos con ellas) que son los que han provocado la crisis. Y, en segundo lugar, porque así no abordan la cuestión de fondo fundamental: acabar de una vez con la regulación tramposa que ha permitido que las finanzas internacionales sean un auténtico espacio opaco de chanchullos, de engaños, de corrupción, de opacidad y de riesgo extraordinario aunque muy rentable para los bancos y especuladores.
Estas dos circunstancias son las que permiten afirmar sin ningún género de dudas que los bancos centrales han sido, primero, corresponsables de la crisis (por haber establecido la regulación que ha permitido que pase lo que ha pasado); luego, cómplices de los bancos que han llevado a cabo las operaciones que han provocado la crisis (por hacer oídos sordos a las demandas de intervención que se se han hecho para evitar las corruptelas y el riesgo); y, a la postre, pirómanos metidos a bomberos (por aplicar políticas y tomar decisiones que no hacen sino alimentar la crisis que dicen abordar).
Por todo ello, los bancos centrales, sometidos como hoy día lo están a la ideología ciega de los neoliberales que los gobiernan, se han convertido en unas instituciones verdaderamente negativas y peligrosas para la estabilidad de la economía mundial. Pero no solo por esas razones.
Hay que tener muy poca vergüenza, una falta de sensibilidad infinita y un cinismo visceral para estar haciendo todo eso para favorecer a los bancos propiedad de los más ricos del mundo y, al mismo tiempo, no tener más discurso que demandar salarios más bajos y austeridad para los que menos tienen. Y, por supuesto, hay que tener una sangre muy especial para ser capaces de estar proporcionando a los mercados bancarios cientos de miles de millones de dólares de financiación privilegiada y no tener ni un miserable euro, ni un podrido dólar para ponerlo a disposición de los 900 millones de hambrientos del planeta, de las poblaciones pobres de Haití, de Cuba que padecen los destrozos de los huracanes o de otros países que pasan sufrimientos de todo tipo.
Tienen todo el poder y el dinero, pero carecen de la generosidad y de la sensibilidad que diferencia a los seres humanos de los animales. Son eso, animales programados solamente para ganar dinero: dispuestos a darlo todo para salvar a los bancos, pero incapaces de dar nada para salvar a las personas.
Lo que está pasando en nuestro planeta es realmente increíble: los organismos internacionales, las ONG, miles y miles de personas reclamamos solidaridad, ayuda, cooperación, un reparto más equitativo de la riqueza, sensibilidad ante e sufrimiento ajeno. Y los gobiernos y los bancos siempre dicen lo mismo: que no hay dinero, que hay que recortar gastos, que no es bueno que los estados intervengan... Lo contrario de lo que hacen cuando los necesitados son los ricos. Entonces, todo es ayuda y los discursos de antes se olvidan.
Un discurso cínico y criminal contra el que es preciso que los ciudadanos nos rebelemos de la manera que sea con toda nuestra fuerza.
-"¿Qué medidas van a tomar los estados para que quienes no puedan ahora pagar sus hipotecas, por cuanto quedaron en el paro, no pierdan sus viviendas y el dinero que hasta el momento han pagado por ellas?"-
Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada. Su web personal: www.juantorreslopez.com
Juan Torres López
Rebelión
El Banco Central Europeo acaba de inyectar docenas de miles de millones de euros en los mercados para salvar a los bancos. Solo 70.000 millones en un solo día, y muchos más en los anteriores y siguientes. La Reserva Federal ha hecho exactamente igual: llegó a inyectar 50.000 millones de dólares en una jornada, y tamben otros muchos miles de millones de recursos públicos para hacerse cargo de las pérdidas de bancos en quiebra o para refinanciar a otros que están hasta el cuello como consecuencia de sus operaciones arriesgadísimas.
Es verdad que estos bancos centrales no ponen dinero a disposición libre de los bancos en crisis, sino que lo que hacen es proporcionar financiación, la mayoría de las veces a través de fórmulas muy sofisticadas, que en realidad no suponen que aumente la disposición efectiva de dinero de quien lo recibe. Pero, en cualquier caso, estas inyecciones de liquidez en los mercados suponen una válvula de escape para los bancos, que gracias a ello pueden seguir realizando sus operaciones habituales y, en consecuencia, continuar obteniendo nuevos y más altos beneficios.
Se trata de operaciones que solo agravan el problema. En primer lugar, porque lo que hacen los bancos con esa liquidez es continuar con lo que hoy día saben y les conviene hacer: especular con productos financieros muy arriesgados (como las hipotecas subprime o los "paquetes" compuestos con ellas) que son los que han provocado la crisis. Y, en segundo lugar, porque así no abordan la cuestión de fondo fundamental: acabar de una vez con la regulación tramposa que ha permitido que las finanzas internacionales sean un auténtico espacio opaco de chanchullos, de engaños, de corrupción, de opacidad y de riesgo extraordinario aunque muy rentable para los bancos y especuladores.
Estas dos circunstancias son las que permiten afirmar sin ningún género de dudas que los bancos centrales han sido, primero, corresponsables de la crisis (por haber establecido la regulación que ha permitido que pase lo que ha pasado); luego, cómplices de los bancos que han llevado a cabo las operaciones que han provocado la crisis (por hacer oídos sordos a las demandas de intervención que se se han hecho para evitar las corruptelas y el riesgo); y, a la postre, pirómanos metidos a bomberos (por aplicar políticas y tomar decisiones que no hacen sino alimentar la crisis que dicen abordar).
Por todo ello, los bancos centrales, sometidos como hoy día lo están a la ideología ciega de los neoliberales que los gobiernan, se han convertido en unas instituciones verdaderamente negativas y peligrosas para la estabilidad de la economía mundial. Pero no solo por esas razones.
Hay que tener muy poca vergüenza, una falta de sensibilidad infinita y un cinismo visceral para estar haciendo todo eso para favorecer a los bancos propiedad de los más ricos del mundo y, al mismo tiempo, no tener más discurso que demandar salarios más bajos y austeridad para los que menos tienen. Y, por supuesto, hay que tener una sangre muy especial para ser capaces de estar proporcionando a los mercados bancarios cientos de miles de millones de dólares de financiación privilegiada y no tener ni un miserable euro, ni un podrido dólar para ponerlo a disposición de los 900 millones de hambrientos del planeta, de las poblaciones pobres de Haití, de Cuba que padecen los destrozos de los huracanes o de otros países que pasan sufrimientos de todo tipo.
Tienen todo el poder y el dinero, pero carecen de la generosidad y de la sensibilidad que diferencia a los seres humanos de los animales. Son eso, animales programados solamente para ganar dinero: dispuestos a darlo todo para salvar a los bancos, pero incapaces de dar nada para salvar a las personas.
Lo que está pasando en nuestro planeta es realmente increíble: los organismos internacionales, las ONG, miles y miles de personas reclamamos solidaridad, ayuda, cooperación, un reparto más equitativo de la riqueza, sensibilidad ante e sufrimiento ajeno. Y los gobiernos y los bancos siempre dicen lo mismo: que no hay dinero, que hay que recortar gastos, que no es bueno que los estados intervengan... Lo contrario de lo que hacen cuando los necesitados son los ricos. Entonces, todo es ayuda y los discursos de antes se olvidan.
Un discurso cínico y criminal contra el que es preciso que los ciudadanos nos rebelemos de la manera que sea con toda nuestra fuerza.
-"¿Qué medidas van a tomar los estados para que quienes no puedan ahora pagar sus hipotecas, por cuanto quedaron en el paro, no pierdan sus viviendas y el dinero que hasta el momento han pagado por ellas?"-
Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada. Su web personal: www.juantorreslopez.com
domingo, 12 de octubre de 2008
LOS ASESINATOS EN COLOMBIA
Los asesinatos en Colombia
Mauricio Castaño H
Historiador
mauriciojota@yahoo.es
Colombia entera lloró de manera manipulada una sola tragedia con el asesinato del niño Santiago. El escándalo fue explotado por todos medios de comunicación para su difusión amarillista. No hubo medio electrónico, hablado o escrito que no registrara la condenable muerte del pequeño. A partir de este contexto mediático nacional, aparecieron todo tipo de líderes a pedir cadena perpetua, pena de muerte, castración y otro sin número de propuestas propias de la calentura del momento. Ninguno de los vociferantes, ni siquiera los que pasan por nueva generación política como David Luna o Simón Gaviria, ni el propio fiscal Mario Iguarán, se les ocurrió ni antes, ni durante, ni después, mencionar 132 muertes de niños y niñas. Ni tampoco se les ocurrió aclarar que 31 de ellos eran tan solo bebés.
Como tampoco hubo denuncias de moralistas, ni despliegue de medios de comunicación de igual magnitud a la masacre de un bebé de 4 meses asesinado junto a sus padres y encontrados en una fosa común, a manos de un paramilitar. Igual suerte se corrió con los 100 asesinados y luego desenterrados e incinerados para borrar cualquier evidencia como lo confesó el paramilitar, Jorge Iván Laverde, alias el Iguano. Y con las ejecuciones extrajudiciales cometidas por el ejército a los jóvenes de Soacha y que luego fueron presentados como positivos, para ganar, entre otras cosas, días de descanso, ocurrió otro tanto de silencio.
Tampoco a ninguno de estos protagonistas que hablan como adalides de la justicia pública, se le ha escuchado denunciar la desproporción, de simple aritmética, que hay en la aplicación de la justicia a paramilitares por un lado, y a delincuentes comunes por otro. Por ejemplo, al asesino del niño Santiago se le aplicará la pena máxima de 60 años sin ningún beneficio, que con la expectativa de vida que hay en Colombia, equivaldría a cadena perpetua. En este hecho la Ley es Dura. En el caso de un paramilitar que hasta el momento ha reconocido 5 mil muertes, léase bien cinco mil asesinatos, tan sólo pagará 8 años de cárcel, que haciendo cuentas mal hechas, pagaría por muerto menos de 12 horas de prisión. En este hecho la ley es blanda. Muy blanda.
Vemos en esta escena mediática un recurso de uso manipulador. Pues si bien el amarillismo garantiza buena audiencia, también es de gran utilidad para el Gobierno, poder extender una cortina de humo para encubrir asesinatos que rayan con un peligroso quiebre institucional. El país presenció, no con la importancia debida, la penetración de la mafia en el aparato fiscal. Hoy este debate delicado prácticamente se ocultó.
Este recurso de usar la tragedia de niños para ocultar problemas reales, lo conocemos de gobiernos anteriores. Con el gobierno de Turbay Ayala, se creó la tragedia nacional con otro niño cuyo nombre, decían, era Nicolás, y que todos los medios le llamaron en diminutivo: Nicolasito, para despertar mayor sensibilidad. De él nunca se conocieron las imágenes que lo mostraron tragado por un poso, ni así, ni de ninguna otra manera. Lo que sí se especuló mucho fue que tal entretenimiento fue creado para pasar el cargamento de drogas alucinógenas más grande hasta el momento hecho en el país. Otro tanto hizo el gobierno de Belisario Betancur con la tragedia de la niña Omaira. Una pequeña a la que mientras le televisaban su agonía, los medios eludían la discusión sobre la responsabilidad de la quema del Palacio de Justicia.
Preocupa no ver en todo este show institucional, un proceso sacrificial en el que se quiera limpiar algún pecado colectivo que traiga la paz por medio de un chivo expiatorio, algo similar cuando los antiguos ofrecían niños en los rituales para calmar al Dios iracundo y a la multitud sedienta de violencia. Para hacernos entender mejor, recordemos el contexto sagrado del mundo antiguo atravesado por el mito. En la antigua ciudad de Cartago, se mandaba a construir un enorme toro en bronce, hueco por dentro y con orificio en el lomo, luego se calentaba hasta estar bien al rojo vivo, inmediatamente se le vertían los primogénitos capturados al azar, y así los expectantes oían, no sus gritos, sino el Gran Rugir de la bestia ofrecida a su Dios que clamaba Justicia. El sacrificio estaba conjurado. De esta manera la turba saciaba su sed de violencia y los dioses estaban regocijados. Una espiral de violencia se contenía.
En nuestra Colombia no vemos ningún conjuro. Por el contrario, se atiza la violencia. El Gobierno colombiano escamotea la realidad general con la tragedia particular. A pocos días de esta tragedia espectáculo, uno de los banqueros connotados del país, azuza al Gobierno a que declare la conmoción interior para dar solución, decía, a la inoperancia de la justicia. ¿Será que la dirigencia colombiana continuará insistiendo, muy a contravía del orden mundial, en ocultar lo nefasto de los modelos mediáticos que traen mucho más injusticias y males que los que prometieron solucionar?
TOMADO DE SEMANARIO VIRTUAL CAJA DE HERRAMIENTAS
Octubre de 2008
Mauricio Castaño H
Historiador
mauriciojota@yahoo.es
Colombia entera lloró de manera manipulada una sola tragedia con el asesinato del niño Santiago. El escándalo fue explotado por todos medios de comunicación para su difusión amarillista. No hubo medio electrónico, hablado o escrito que no registrara la condenable muerte del pequeño. A partir de este contexto mediático nacional, aparecieron todo tipo de líderes a pedir cadena perpetua, pena de muerte, castración y otro sin número de propuestas propias de la calentura del momento. Ninguno de los vociferantes, ni siquiera los que pasan por nueva generación política como David Luna o Simón Gaviria, ni el propio fiscal Mario Iguarán, se les ocurrió ni antes, ni durante, ni después, mencionar 132 muertes de niños y niñas. Ni tampoco se les ocurrió aclarar que 31 de ellos eran tan solo bebés.
Como tampoco hubo denuncias de moralistas, ni despliegue de medios de comunicación de igual magnitud a la masacre de un bebé de 4 meses asesinado junto a sus padres y encontrados en una fosa común, a manos de un paramilitar. Igual suerte se corrió con los 100 asesinados y luego desenterrados e incinerados para borrar cualquier evidencia como lo confesó el paramilitar, Jorge Iván Laverde, alias el Iguano. Y con las ejecuciones extrajudiciales cometidas por el ejército a los jóvenes de Soacha y que luego fueron presentados como positivos, para ganar, entre otras cosas, días de descanso, ocurrió otro tanto de silencio.
Tampoco a ninguno de estos protagonistas que hablan como adalides de la justicia pública, se le ha escuchado denunciar la desproporción, de simple aritmética, que hay en la aplicación de la justicia a paramilitares por un lado, y a delincuentes comunes por otro. Por ejemplo, al asesino del niño Santiago se le aplicará la pena máxima de 60 años sin ningún beneficio, que con la expectativa de vida que hay en Colombia, equivaldría a cadena perpetua. En este hecho la Ley es Dura. En el caso de un paramilitar que hasta el momento ha reconocido 5 mil muertes, léase bien cinco mil asesinatos, tan sólo pagará 8 años de cárcel, que haciendo cuentas mal hechas, pagaría por muerto menos de 12 horas de prisión. En este hecho la ley es blanda. Muy blanda.
Vemos en esta escena mediática un recurso de uso manipulador. Pues si bien el amarillismo garantiza buena audiencia, también es de gran utilidad para el Gobierno, poder extender una cortina de humo para encubrir asesinatos que rayan con un peligroso quiebre institucional. El país presenció, no con la importancia debida, la penetración de la mafia en el aparato fiscal. Hoy este debate delicado prácticamente se ocultó.
Este recurso de usar la tragedia de niños para ocultar problemas reales, lo conocemos de gobiernos anteriores. Con el gobierno de Turbay Ayala, se creó la tragedia nacional con otro niño cuyo nombre, decían, era Nicolás, y que todos los medios le llamaron en diminutivo: Nicolasito, para despertar mayor sensibilidad. De él nunca se conocieron las imágenes que lo mostraron tragado por un poso, ni así, ni de ninguna otra manera. Lo que sí se especuló mucho fue que tal entretenimiento fue creado para pasar el cargamento de drogas alucinógenas más grande hasta el momento hecho en el país. Otro tanto hizo el gobierno de Belisario Betancur con la tragedia de la niña Omaira. Una pequeña a la que mientras le televisaban su agonía, los medios eludían la discusión sobre la responsabilidad de la quema del Palacio de Justicia.
Preocupa no ver en todo este show institucional, un proceso sacrificial en el que se quiera limpiar algún pecado colectivo que traiga la paz por medio de un chivo expiatorio, algo similar cuando los antiguos ofrecían niños en los rituales para calmar al Dios iracundo y a la multitud sedienta de violencia. Para hacernos entender mejor, recordemos el contexto sagrado del mundo antiguo atravesado por el mito. En la antigua ciudad de Cartago, se mandaba a construir un enorme toro en bronce, hueco por dentro y con orificio en el lomo, luego se calentaba hasta estar bien al rojo vivo, inmediatamente se le vertían los primogénitos capturados al azar, y así los expectantes oían, no sus gritos, sino el Gran Rugir de la bestia ofrecida a su Dios que clamaba Justicia. El sacrificio estaba conjurado. De esta manera la turba saciaba su sed de violencia y los dioses estaban regocijados. Una espiral de violencia se contenía.
En nuestra Colombia no vemos ningún conjuro. Por el contrario, se atiza la violencia. El Gobierno colombiano escamotea la realidad general con la tragedia particular. A pocos días de esta tragedia espectáculo, uno de los banqueros connotados del país, azuza al Gobierno a que declare la conmoción interior para dar solución, decía, a la inoperancia de la justicia. ¿Será que la dirigencia colombiana continuará insistiendo, muy a contravía del orden mundial, en ocultar lo nefasto de los modelos mediáticos que traen mucho más injusticias y males que los que prometieron solucionar?
TOMADO DE SEMANARIO VIRTUAL CAJA DE HERRAMIENTAS
Octubre de 2008
EN EL NOMBRE DE URIBE
En el nombre de Uribe
José Darío Castrillón Orozco
Psicólogo
Paralelo al derrumbe de las bolsas de valores en todo el mundo el precio de la vida en Colombia, cae estrepitosamente: en marzo de este año, el Ministerio de Defensa pagaba $5.000’000.000 (Cinco mil millones de pesos) por un guerrillero descuartizado, en este septiembre pagó $3’000.000 (tres millones) por la entrega de cada uno de los jóvenes de Soacha, asesinados en Santander. Así lo estableció un periodista de Caracol radio, indagando en esa localidad. Alegaría el Ministerio que el valor agregado del primer caso no se presenta en los muchachos pobres de la localidad cundinamarquesa, o que al por mayor es más barato, o que los civiles valen menos. El resultado es el mismo: vidas con precio, atrocidad recompensada.
Todo lo relacionado con la desaparición y muerte de los muchachos a manos del Ejercito Nacional, se nombra, a viva voz, como ejecuciones extrajudiciales, pues tal es su connotación jurídica. Más, en un tono de susurro, se denominan falsos positivos dada su connotación política.
No es un fenómeno nuevo. Reporta la Alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en su décimo informe de 2007, cómo se incrementan los casos desde el 2005, y cómo estas conductas se registran en 21 departamentos. La Gobernación de Antioquia, cuando no tenía rabo de paja y sí compromiso con los derechos de los antioqueños, reportó ejecuciones extrajudiciales en el departamento desde el 2004. La Comisión Colombiana de Juristas y el Observatorio de derechos humanos y derecho humanitario de la Coordinación Colombia – Europa – Estados Unidos, reportan casos desde 2002, mostrando cómo las estadísticas de ejecuciones extrajudiciales se incrementaron entre el 2002 y el 2007, en un 65,51%, en relación al quinquenio anterior (1997-2002).[1]
La respuesta presidencial, en ese entonces, fue que las denuncias de ejecuciones extrajudiciales eran obra de la guerrilla por medio de “sus corifeos en el país y en el extranjero”. Mientras su Ministro de Defensa argumentaba que se trataba de “guerra política y guerra jurídica” de la guerrilla. Uribe no pudo sostener más su argumento, la magnitud, lo extendido de los hechos, y el incremento exponencial del último año han obligado a reconocerlos.
Ahora, Fiscal General de la Nación y Presidente de la República se esfuerzan por presentar el caso de los jóvenes del sur de Bogotá que aparecieron muertos en Ocaña, como un caso aislado. Dejando de lado que las denuncias de situaciones similares se hacen desde Antioquia, Sucre, Córdoba, el eje cafetero, Valle del Cauca, los Santanderes, Llanos orientales, Nariño, y, probablemente, de otros departamentos. Todos obedecen a un mismo patrón, establecido por la revista Semana, en su artículo “una tesis macabra”. Se trata de una actividad sistemática que no se puede encubrir con la tesis de “la manzana podrida”, porque son cientos de casos diseminados por todo el país, y en distintas fuerzas de los organismos de seguridad. Cita la revista al representante de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Javier Fernández, quien asegura: “Esto no se puede tratar como casos aislados porque lo que estamos viendo posiblemente es la actuación de una macabra red criminal”.
En los últimos casos conocidos, de un año para acá, los que iban a morir fueron llevados con señuelos, legales e ilegales, no se puede desconocer la enorme fuerza de atracción que la ilegalidad tiene en las mayorías nacionales. Antes, como sucedió en el Departamento de Antioquia, eran capturados por la fuerza pública, casi siempre en sus casas y entornos laborales, para posteriormente ser asesinados y presentados como bajas en combate. Hay un cambio de modalidad en esto: ya los reclutamientos de las futuras bajas no las hace la oficialidad, sino que cuenta con una red de apoyo para esto. Los traficantes de vidas para eficacia de los guerreros, detectados hasta ahora, son informantes del ejército. Dado el funcionamiento sistemático, en red, es legítimo suponer que coincide con la red de informantes, siendo una forma de vincular civiles a las labores militares, la definición clásica de paramilitarismo.
La finalidad de estos crímenes se mira por las prebendas que obtienen los militares por la presentación de bajas en combate, tal como lo señala el Ministro de Defensa, quien afirma que ya la política de ese despacho no es matar insurgentes, sino desmovilizarlos. Sin que por ello haya desmontado los estímulos que su despacho dispone para tales procedimientos: recompensas en dinero, licencias, permisos, condecoraciones y ascensos, dependiendo de la cantidad de difuntos. Lo cual desmiente su explicación, y muestra que sí es una política para los militares incentivarlos a presentar muertos.
Pero, no sólo se han beneficiado los soldados y oficiales de tales crímenes. El ministro, Juan Manuel Santos, pasó de ser un personaje oscuro a figurar en la galería de los presidenciales, gracias a que los informes de su ministerio son todo un obituario.
Ministro, las ejecuciones extrajudiciales también sirven al propósito de disuadir a la población, de participar en el conflicto, eso que llaman terrorismo de Estado. Pero tienen, además, un rendimiento publicitario. La imagen exitosa de “la seguridad democrática”, es decir, la de Uribe, se ha nutrido de los asesinatos de jóvenes pobres. Desde los falsos atentados que le costaron la vida a varios ciudadanos, orquestados por su “buen muchacho” Jorge Noguera, en la campaña a la presidencia, se fue aquilatando su perfil de hombre para la guerra. Incluso, invocando aquellos falsos positivos declaró la primera conmoción interior, con su secuela de detenciones masivas.
Porque los pilares de la seguridad democrática, aparentemente son la ocupación del territorio y la protección a la población civil. Pero en verdad lo que se ocupa son los medios de comunicación, particularmente la televisión, y la población civil no pasa de ser carne de cañón. Así, negado el conflicto queda el show pantallero. Y el espectáculo debe continuar, por lo cual son necesarios los cadáveres para alimentar la función. Y han acertado con esto, los espectadores se han tornado en necrófilos y reclaman cuerpos abatidos, así sean de civiles, porque el pueblo colombiano, a falta de pan hizo de la guerra un circo.
Hace sólo dos semanas, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Uribe cobraba a la comunidad internacional los réditos de esta política de falsos positivos. En un discurso calcado del que pronunció como hace dos años, afirmó: “De un número aproximado de 60.000 terroristas que afectaban al País al inicio del Gobierno, 48.000 han abandonado sus organizaciones criminales… En 2008, hasta el 17 de septiembre, se habían desmovilizado 2.436 guerrilleros, de ellos 2.147 de las Farc.” ¿De dónde salen las cifras iniciales? Nunca, ningún analista, ha calculado más allá de 17.000 los integrantes de las FARC al inicio del Gobierno, ni en más de 5.000 al ELN, y Carlos Castaño, como vocero oficial de los paramilitares afirmaba que ellos eran 12.000. Y estos son cálculos maximalistas, ¿por qué el desfase de cifras dobladas? Para arropar las ejecuciones extrajudiciales, los falsos positivos. Si hace un año sostenía en el mismo recinto de la ONU: “todavía quedan alrededor de 11.000”, con todos los que ha matado, encarcelado y desmovilizado, ya no debe quedar uno. Incluso le quedan debiendo militantes.
Hace poco, Jorge Orlando Melo citaba un estudio según el cual, se han producido en los gobiernos de Uribe, hasta enero de este año, 50.300 bajas sólo a las FARC, entre muertos, detenidos y reinsertados. Lo cual contradice hasta la mentira presentada a las Naciones Unidas, porque si se suman a los paramilitares desmovilizados, y a las bajas del ELN, pasa de 100.000 el inventario de enemigos puestos fuera de combate. En esto radica el prestigio de la seguridad democrática, léase Uribe, en hinchar cifras. Falta el registro de los detenidos con falsas acusaciones, obra de la misma red de informantes. Siempre se ha dicho que cae más fácil un mentiroso que un cojo, y el tema de los falsos positivos desenmascara los fundamentos de la seguridad democrática, los de Uribe.
Por eso no se puede hablar de casos aislados, ni siquiera de “daño colateral”, que es un eufemismo de asesinato. Las ejecuciones extrajudiciales presentadas como falsos positivos, son un componente estructural de la “seguridad democrática”, o de Uribe, con conocimiento y consentimiento pleno del Presidente, sus ministros y sus huestes en el congreso. También por el Fiscal General que anda en función de minimizar el asunto, y que seguramente pondrá de chivos expiatorios a un manojo de soldados y suboficiales de las Fuerzas Armadas, dejando impune a quienes más se han beneficiado de este proceder criminal: la cúpula militar, el Presidente, sus ministros, y los empresarios que se enriquecen desaforadamente con las mercedes de este Gobierno.
Luego de castigar a los de menos responsabilidad, la función debe continuar, es decir, la política de seguridad democrática seguirá abrillantándose con sangre inocente. Porque a nombre de los éxitos de esta política, a la que hasta Petro le hace reverencia, se llama a cohonestar con las mañas de baja estofa de que hace gala el uribismo. Incluso, por los méritos de la seguridad democrática, es decir por los de Uribe, se pide sobrellevar con resignación el desempleo y la pobreza generalizada. Pobreza que, pese a la penuria, es cardinalmente moral.
Por eso se llama a reelegir la seguridad democrática, o sea a Uribe, porque es un comodín que permite encubrir cualquier fechoría, y se va a seguir valorizando, aunque, entre más se valora la seguridad democrática, o sea Uribe, más se desvaloriza la vida en el país donde la vida no vale nada, sobre todo la de los pobres.
TOMADO DE SEMANARIO VIRTUAL CAJA DE HERRAMIENTAS
Octubre de 2008
José Darío Castrillón Orozco
Psicólogo
Paralelo al derrumbe de las bolsas de valores en todo el mundo el precio de la vida en Colombia, cae estrepitosamente: en marzo de este año, el Ministerio de Defensa pagaba $5.000’000.000 (Cinco mil millones de pesos) por un guerrillero descuartizado, en este septiembre pagó $3’000.000 (tres millones) por la entrega de cada uno de los jóvenes de Soacha, asesinados en Santander. Así lo estableció un periodista de Caracol radio, indagando en esa localidad. Alegaría el Ministerio que el valor agregado del primer caso no se presenta en los muchachos pobres de la localidad cundinamarquesa, o que al por mayor es más barato, o que los civiles valen menos. El resultado es el mismo: vidas con precio, atrocidad recompensada.
Todo lo relacionado con la desaparición y muerte de los muchachos a manos del Ejercito Nacional, se nombra, a viva voz, como ejecuciones extrajudiciales, pues tal es su connotación jurídica. Más, en un tono de susurro, se denominan falsos positivos dada su connotación política.
No es un fenómeno nuevo. Reporta la Alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en su décimo informe de 2007, cómo se incrementan los casos desde el 2005, y cómo estas conductas se registran en 21 departamentos. La Gobernación de Antioquia, cuando no tenía rabo de paja y sí compromiso con los derechos de los antioqueños, reportó ejecuciones extrajudiciales en el departamento desde el 2004. La Comisión Colombiana de Juristas y el Observatorio de derechos humanos y derecho humanitario de la Coordinación Colombia – Europa – Estados Unidos, reportan casos desde 2002, mostrando cómo las estadísticas de ejecuciones extrajudiciales se incrementaron entre el 2002 y el 2007, en un 65,51%, en relación al quinquenio anterior (1997-2002).[1]
La respuesta presidencial, en ese entonces, fue que las denuncias de ejecuciones extrajudiciales eran obra de la guerrilla por medio de “sus corifeos en el país y en el extranjero”. Mientras su Ministro de Defensa argumentaba que se trataba de “guerra política y guerra jurídica” de la guerrilla. Uribe no pudo sostener más su argumento, la magnitud, lo extendido de los hechos, y el incremento exponencial del último año han obligado a reconocerlos.
Ahora, Fiscal General de la Nación y Presidente de la República se esfuerzan por presentar el caso de los jóvenes del sur de Bogotá que aparecieron muertos en Ocaña, como un caso aislado. Dejando de lado que las denuncias de situaciones similares se hacen desde Antioquia, Sucre, Córdoba, el eje cafetero, Valle del Cauca, los Santanderes, Llanos orientales, Nariño, y, probablemente, de otros departamentos. Todos obedecen a un mismo patrón, establecido por la revista Semana, en su artículo “una tesis macabra”. Se trata de una actividad sistemática que no se puede encubrir con la tesis de “la manzana podrida”, porque son cientos de casos diseminados por todo el país, y en distintas fuerzas de los organismos de seguridad. Cita la revista al representante de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Javier Fernández, quien asegura: “Esto no se puede tratar como casos aislados porque lo que estamos viendo posiblemente es la actuación de una macabra red criminal”.
En los últimos casos conocidos, de un año para acá, los que iban a morir fueron llevados con señuelos, legales e ilegales, no se puede desconocer la enorme fuerza de atracción que la ilegalidad tiene en las mayorías nacionales. Antes, como sucedió en el Departamento de Antioquia, eran capturados por la fuerza pública, casi siempre en sus casas y entornos laborales, para posteriormente ser asesinados y presentados como bajas en combate. Hay un cambio de modalidad en esto: ya los reclutamientos de las futuras bajas no las hace la oficialidad, sino que cuenta con una red de apoyo para esto. Los traficantes de vidas para eficacia de los guerreros, detectados hasta ahora, son informantes del ejército. Dado el funcionamiento sistemático, en red, es legítimo suponer que coincide con la red de informantes, siendo una forma de vincular civiles a las labores militares, la definición clásica de paramilitarismo.
La finalidad de estos crímenes se mira por las prebendas que obtienen los militares por la presentación de bajas en combate, tal como lo señala el Ministro de Defensa, quien afirma que ya la política de ese despacho no es matar insurgentes, sino desmovilizarlos. Sin que por ello haya desmontado los estímulos que su despacho dispone para tales procedimientos: recompensas en dinero, licencias, permisos, condecoraciones y ascensos, dependiendo de la cantidad de difuntos. Lo cual desmiente su explicación, y muestra que sí es una política para los militares incentivarlos a presentar muertos.
Pero, no sólo se han beneficiado los soldados y oficiales de tales crímenes. El ministro, Juan Manuel Santos, pasó de ser un personaje oscuro a figurar en la galería de los presidenciales, gracias a que los informes de su ministerio son todo un obituario.
Ministro, las ejecuciones extrajudiciales también sirven al propósito de disuadir a la población, de participar en el conflicto, eso que llaman terrorismo de Estado. Pero tienen, además, un rendimiento publicitario. La imagen exitosa de “la seguridad democrática”, es decir, la de Uribe, se ha nutrido de los asesinatos de jóvenes pobres. Desde los falsos atentados que le costaron la vida a varios ciudadanos, orquestados por su “buen muchacho” Jorge Noguera, en la campaña a la presidencia, se fue aquilatando su perfil de hombre para la guerra. Incluso, invocando aquellos falsos positivos declaró la primera conmoción interior, con su secuela de detenciones masivas.
Porque los pilares de la seguridad democrática, aparentemente son la ocupación del territorio y la protección a la población civil. Pero en verdad lo que se ocupa son los medios de comunicación, particularmente la televisión, y la población civil no pasa de ser carne de cañón. Así, negado el conflicto queda el show pantallero. Y el espectáculo debe continuar, por lo cual son necesarios los cadáveres para alimentar la función. Y han acertado con esto, los espectadores se han tornado en necrófilos y reclaman cuerpos abatidos, así sean de civiles, porque el pueblo colombiano, a falta de pan hizo de la guerra un circo.
Hace sólo dos semanas, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Uribe cobraba a la comunidad internacional los réditos de esta política de falsos positivos. En un discurso calcado del que pronunció como hace dos años, afirmó: “De un número aproximado de 60.000 terroristas que afectaban al País al inicio del Gobierno, 48.000 han abandonado sus organizaciones criminales… En 2008, hasta el 17 de septiembre, se habían desmovilizado 2.436 guerrilleros, de ellos 2.147 de las Farc.” ¿De dónde salen las cifras iniciales? Nunca, ningún analista, ha calculado más allá de 17.000 los integrantes de las FARC al inicio del Gobierno, ni en más de 5.000 al ELN, y Carlos Castaño, como vocero oficial de los paramilitares afirmaba que ellos eran 12.000. Y estos son cálculos maximalistas, ¿por qué el desfase de cifras dobladas? Para arropar las ejecuciones extrajudiciales, los falsos positivos. Si hace un año sostenía en el mismo recinto de la ONU: “todavía quedan alrededor de 11.000”, con todos los que ha matado, encarcelado y desmovilizado, ya no debe quedar uno. Incluso le quedan debiendo militantes.
Hace poco, Jorge Orlando Melo citaba un estudio según el cual, se han producido en los gobiernos de Uribe, hasta enero de este año, 50.300 bajas sólo a las FARC, entre muertos, detenidos y reinsertados. Lo cual contradice hasta la mentira presentada a las Naciones Unidas, porque si se suman a los paramilitares desmovilizados, y a las bajas del ELN, pasa de 100.000 el inventario de enemigos puestos fuera de combate. En esto radica el prestigio de la seguridad democrática, léase Uribe, en hinchar cifras. Falta el registro de los detenidos con falsas acusaciones, obra de la misma red de informantes. Siempre se ha dicho que cae más fácil un mentiroso que un cojo, y el tema de los falsos positivos desenmascara los fundamentos de la seguridad democrática, los de Uribe.
Por eso no se puede hablar de casos aislados, ni siquiera de “daño colateral”, que es un eufemismo de asesinato. Las ejecuciones extrajudiciales presentadas como falsos positivos, son un componente estructural de la “seguridad democrática”, o de Uribe, con conocimiento y consentimiento pleno del Presidente, sus ministros y sus huestes en el congreso. También por el Fiscal General que anda en función de minimizar el asunto, y que seguramente pondrá de chivos expiatorios a un manojo de soldados y suboficiales de las Fuerzas Armadas, dejando impune a quienes más se han beneficiado de este proceder criminal: la cúpula militar, el Presidente, sus ministros, y los empresarios que se enriquecen desaforadamente con las mercedes de este Gobierno.
Luego de castigar a los de menos responsabilidad, la función debe continuar, es decir, la política de seguridad democrática seguirá abrillantándose con sangre inocente. Porque a nombre de los éxitos de esta política, a la que hasta Petro le hace reverencia, se llama a cohonestar con las mañas de baja estofa de que hace gala el uribismo. Incluso, por los méritos de la seguridad democrática, es decir por los de Uribe, se pide sobrellevar con resignación el desempleo y la pobreza generalizada. Pobreza que, pese a la penuria, es cardinalmente moral.
Por eso se llama a reelegir la seguridad democrática, o sea a Uribe, porque es un comodín que permite encubrir cualquier fechoría, y se va a seguir valorizando, aunque, entre más se valora la seguridad democrática, o sea Uribe, más se desvaloriza la vida en el país donde la vida no vale nada, sobre todo la de los pobres.
TOMADO DE SEMANARIO VIRTUAL CAJA DE HERRAMIENTAS
Octubre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)