MUNDO PRIVATIZADO, MUNDO ‘GLOBALIZADO’ (3)
Por Pedro Armando Rosario Ubarnes. Septiembre 12th, 2008
“El desalojo de la política por el mercado, se traduce así en el hecho de que el Estado nacional pierde de forma progresiva su capacidad para recuperar impuestos, estimular el crecimiento y asegurar a través de ello las bases esenciales sobre las que descansa su legitimidad (…) Confrontados con el riesgo permanente de ver cómo los capitales se dan a la fuga, los gobiernos nacionales emprenden una enloquecida carrera que les lleva a la desregulación determinada por la reducción de los costes, desregulación de la cual resultan beneficios obscenos y diferencias inauditas entre los salarios, el aumento del paro y de la marginación social para una población pobre cada vez más numerosa e importante.”
“Los Estados, incluso los más poderosos, se ven obligados a ceder en su territorio, a través de sus políticas presupuestarias y fiscales, a las imposiciones de las sociedades financieras o industriales transnacionales. Si no lo hacen, corren el peligro de ser de inmediato sancionados con el cese de las inversiones internacionales y con la fuga masiva de capitales.”
Jean Ziegler
“Todos los medios de comunicación repetían constantemente a la gente que se trataba de fórmulas mágicas, que iban a permitir a las sociedades la entrada en la modernidad, en el desarrollo, en la riqueza para todos.”
“El tema de la comunicación mediática internacional está funcionando como el aparato ideológico de la globalización, como la maquinaria de propaganda de la globalización”.
“La OMC (Organización mundial del Comercio) es uno de los motores de la globalización y es la que dice a los países cómo deben comportarse para abrirse a los capitales extranjeros, cómo sacrificar a sus trabajadores para que se puedan instalar las empresas que no respetan los derechos laborales, que dan sueldos de miseria, que ofrecen puestos de trabajo-basura y que dicen que esto es bueno para el país.”
Ignacio Ramonet
“Defender los intereses de las corporaciones aún a costa del desarrollo sostenible, de la protección ambiental, de la cohesión social o de la misma democracia”.
“Promover el mutuo reconocimiento de los estándares sociales, laborales y ambientales ya existentes, en lugar buscar su armonización a el nivel más alto en la UE.”
“Orientar prioritariamente la legislación y las actuaciones de la UE hacia la mejora de la competitividad de las empresas.”
“Estas políticas liberales conllevan: disminución del gasto público en sanidad, educación, cultura y prestaciones sociales, un empeoramiento de las condiciones de trabajo de los empleados de los servicios públicos (precariedad laboral, despidos masivos, bajos sueldos, horas extra y falta de calificación).”
ATTAC (organización española)
“Es intensa la presión para que la producción sea mayor con menos trabajadores que ganan salarios más bajos”.
“Las privatizaciones hacen ‘progresar’ los indicadores macroeconómicos a expensas de los trabajadores asalariados… significa la precarización del trabajo y la pauperización del nivel de vida en general y la eliminación de servicios públicos sociales”.
César Jerez
“En lo sucesivo, ustedes estarán bajo el control del mercado financiero”
Hans Tietmeier, Presidente del Bundesbank
sábado, 27 de septiembre de 2008
CONTRATO SOCIAL DEL SIGLO XXI
CONTRATO CON LA SOCIEDAD
Por Pedro Armando Rosario Ubarnes. Septiembre 13th, 2008
Poco importan nuestras creencias o nuestras ideas políticas, el sistema instituido reposa en el acuerdo tácito de un tipo de contrato aprobado por cada uno de nosotros que a grandes rasgos les expongo:
Acepto la competitividad como base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra frustración y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.
Acepto que me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior en la pirámide social.
Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites.
Acepto remunerar a los bancos para que ellos inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres, hecho que acepto implícitamente). Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.
Acepto que congelemos o tiremos toneladas de comida para que los cursos bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecérsela a los necesitados y de permitir a algunos centenares de miles de personas no morir de hambre cada año.
Acepto que sea ilegal poner fin a tu propia vida rápidamente, en cambio tolero que se haga lentamente inhalando o ingiriendo substancias tóxicas autorizadas por los gobiernos.
Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz.
Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el de defensa. Entonces acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacerse del stock de armas y así permitirle a la economía mundial seguir avanzando.
Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía, aunque es una energía muy costosa y contaminante y estoy de acuerdo en impedir todo intento de sustitución si se desvelara que hemos descubierto un medio gratuito e ilimitado de producir energía. Acepto que sería nuestra perdición.
Acepto que se condene el asesinato de otro humano, salvo que los gobiernos decreten que es un enemigo y me animen a matarlo.
Acepto que se divida la opinión pública creando unos partidos de derecha e izquierda que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos haciéndome creer que el sistema está avanzando.
Además acepto toda clase de división posible con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.
Acepto que el poder de fabricar la opinión pública, antes ostentado por las religiones, esté hoy en manos de hombres de negocios no elegidos democráticamente que son totalmente libres de controlar los Estados, porque estoy convencido del buen uso que harán con él.
Acepto que la idea de la felicidad se reduzca a la comodidad; el amor al sexo y la libertad a la satisfacción de todos los deseos, porque es lo que me repite la publicidad cada día. Cuanto más infeliz soy más consumo. Cumpliré mi papel contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía.
Acepto que el valor de una persona sea proporcional a su cuenta bancaria, que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades, y que sea excluido del sistema si no produce lo suficiente.
Acepto que se recompense cómodamente a los jugadores de fútbol y a los actores pero no a los profesores o a los médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones.
Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) sabemos que la experiencia ni se comparte ni se transmite.
Acepto que se me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así pueda apreciar hasta qué punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus sólo puede ser beneficioso para nosotros.
Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para, sin consultarnos, tomar decisiones que comprometen el porvenir de la vida y del planeta.
Acepto consumir carne bovina tratada con hormonas sin que explícitamente se me avise. Acepto que el cultivo de OGM (Organismos Genéticamente Modificados o, también conocidos como, transgénicos) se propague en el mundo entero, permitiendo así a las multinacionales agroalimentarias patentar seres vivos, almacenar ganancias considerables y tener bajo su yugo a la agricultura mundial.
Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren armarse y combatir, y que así elijan los que harán la guerra y los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos para estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible con el fin de poder totalmente arrebatar sus recursos si no pueden rembolsar sus préstamos.
Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos. Considerando que ya es una suerte para ellos que los hagan trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en estos países que permiten hacer trabajar a niños en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos humanos y del ciudadano, no tenemos derecho ejercer injerencia.
Acepto que los laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan en los países desfavorecidos productos caducados o utilicen substancias cancerígenas prohibidas en Occidente.
Acepto que el resto del planeta, es decir cuatro mil millones de individuos, pueda pensar de otro modo a condición de que no venga a expresar sus creencias en nuestra casa, y todavía menos a intentar explicar nuestra Historia con sus nociones filosóficas primitivas.
Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo.
Acepto considerar nuestro pasado como una continuación ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas y de voluntades hegemónicas, pero sé que hoy todo esto ya no existe porque estamos en el súmmum de nuestra evolución, y porque las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos, como lo oímos sin cesar en nuestros discursos políticos.
Acepto sin discutir y considero como verdades todas las teorías propuestas para la explicación de los misterios de nuestros orígenes. Y acepto que la naturaleza haya podido dedicar millones de años para crear a un ser humano cuyo único pasatiempo es la destrucción de su propia especie en unos instantes.
Acepto la búsqueda del beneficio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como realización de la vida humana.
Acepto la destrucción de los bosques, la casi desaparición de los peces en los ríos y en nuestros océanos. Acepto el aumento de la polución industrial y la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza.
Acepto la utilización de toda clase de aditivos químicos en mi alimentación, porque estoy convencido de que si se añaden es porque son útiles e inocuos.
Acepto la guerra económica que actúa con rigor sobre el planeta, aunque siento que nos lleva hacia una catástrofe sin precedentes.
Acepto esta situación, y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.
Acepto ser tratado como ganado porque definitivamente pienso que no valgo más.
Acepto no plantear ninguna cuestión, cerrar los ojos sobre todo esto y no formular ninguna oposición verdadera, porque estoy demasiado ocupado por mi vida y mis preocupaciones.
Incluso acepto defender a muerte este contrato si usted me lo pide.
Acepto pues, en mi alma y conciencia y definitivamente esta matriz triste que usted coloca delante de mis ojos es para abstenerme de ver la realidad de las cosas.
Sé que todos ustedes actúan por mi bien y el de todos, y por eso les doy las gracias.
¿Y usted acepta este contrato?
Por Pedro Armando Rosario Ubarnes. Septiembre 13th, 2008
Poco importan nuestras creencias o nuestras ideas políticas, el sistema instituido reposa en el acuerdo tácito de un tipo de contrato aprobado por cada uno de nosotros que a grandes rasgos les expongo:
Acepto la competitividad como base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra frustración y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.
Acepto que me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior en la pirámide social.
Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites.
Acepto remunerar a los bancos para que ellos inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres, hecho que acepto implícitamente). Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.
Acepto que congelemos o tiremos toneladas de comida para que los cursos bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecérsela a los necesitados y de permitir a algunos centenares de miles de personas no morir de hambre cada año.
Acepto que sea ilegal poner fin a tu propia vida rápidamente, en cambio tolero que se haga lentamente inhalando o ingiriendo substancias tóxicas autorizadas por los gobiernos.
Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz.
Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el de defensa. Entonces acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacerse del stock de armas y así permitirle a la economía mundial seguir avanzando.
Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía, aunque es una energía muy costosa y contaminante y estoy de acuerdo en impedir todo intento de sustitución si se desvelara que hemos descubierto un medio gratuito e ilimitado de producir energía. Acepto que sería nuestra perdición.
Acepto que se condene el asesinato de otro humano, salvo que los gobiernos decreten que es un enemigo y me animen a matarlo.
Acepto que se divida la opinión pública creando unos partidos de derecha e izquierda que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos haciéndome creer que el sistema está avanzando.
Además acepto toda clase de división posible con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.
Acepto que el poder de fabricar la opinión pública, antes ostentado por las religiones, esté hoy en manos de hombres de negocios no elegidos democráticamente que son totalmente libres de controlar los Estados, porque estoy convencido del buen uso que harán con él.
Acepto que la idea de la felicidad se reduzca a la comodidad; el amor al sexo y la libertad a la satisfacción de todos los deseos, porque es lo que me repite la publicidad cada día. Cuanto más infeliz soy más consumo. Cumpliré mi papel contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía.
Acepto que el valor de una persona sea proporcional a su cuenta bancaria, que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades, y que sea excluido del sistema si no produce lo suficiente.
Acepto que se recompense cómodamente a los jugadores de fútbol y a los actores pero no a los profesores o a los médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones.
Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) sabemos que la experiencia ni se comparte ni se transmite.
Acepto que se me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así pueda apreciar hasta qué punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus sólo puede ser beneficioso para nosotros.
Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para, sin consultarnos, tomar decisiones que comprometen el porvenir de la vida y del planeta.
Acepto consumir carne bovina tratada con hormonas sin que explícitamente se me avise. Acepto que el cultivo de OGM (Organismos Genéticamente Modificados o, también conocidos como, transgénicos) se propague en el mundo entero, permitiendo así a las multinacionales agroalimentarias patentar seres vivos, almacenar ganancias considerables y tener bajo su yugo a la agricultura mundial.
Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren armarse y combatir, y que así elijan los que harán la guerra y los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos para estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible con el fin de poder totalmente arrebatar sus recursos si no pueden rembolsar sus préstamos.
Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos. Considerando que ya es una suerte para ellos que los hagan trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en estos países que permiten hacer trabajar a niños en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos humanos y del ciudadano, no tenemos derecho ejercer injerencia.
Acepto que los laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan en los países desfavorecidos productos caducados o utilicen substancias cancerígenas prohibidas en Occidente.
Acepto que el resto del planeta, es decir cuatro mil millones de individuos, pueda pensar de otro modo a condición de que no venga a expresar sus creencias en nuestra casa, y todavía menos a intentar explicar nuestra Historia con sus nociones filosóficas primitivas.
Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo.
Acepto considerar nuestro pasado como una continuación ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas y de voluntades hegemónicas, pero sé que hoy todo esto ya no existe porque estamos en el súmmum de nuestra evolución, y porque las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos, como lo oímos sin cesar en nuestros discursos políticos.
Acepto sin discutir y considero como verdades todas las teorías propuestas para la explicación de los misterios de nuestros orígenes. Y acepto que la naturaleza haya podido dedicar millones de años para crear a un ser humano cuyo único pasatiempo es la destrucción de su propia especie en unos instantes.
Acepto la búsqueda del beneficio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como realización de la vida humana.
Acepto la destrucción de los bosques, la casi desaparición de los peces en los ríos y en nuestros océanos. Acepto el aumento de la polución industrial y la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza.
Acepto la utilización de toda clase de aditivos químicos en mi alimentación, porque estoy convencido de que si se añaden es porque son útiles e inocuos.
Acepto la guerra económica que actúa con rigor sobre el planeta, aunque siento que nos lleva hacia una catástrofe sin precedentes.
Acepto esta situación, y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.
Acepto ser tratado como ganado porque definitivamente pienso que no valgo más.
Acepto no plantear ninguna cuestión, cerrar los ojos sobre todo esto y no formular ninguna oposición verdadera, porque estoy demasiado ocupado por mi vida y mis preocupaciones.
Incluso acepto defender a muerte este contrato si usted me lo pide.
Acepto pues, en mi alma y conciencia y definitivamente esta matriz triste que usted coloca delante de mis ojos es para abstenerme de ver la realidad de las cosas.
Sé que todos ustedes actúan por mi bien y el de todos, y por eso les doy las gracias.
¿Y usted acepta este contrato?
sábado, 20 de septiembre de 2008
A VUELO DE NEBLÍ ALIGERO. A PROPOSITO DE LA MEMORIA HISTORICA
A VUELOO DE NEBLÍ ALIGERO. A PROPOSITO DE LA MEMORIA HISTORICA
Melilla, verano de 1936: Estalla el golpe de estado contra la república española. El trasfondo ideológico será explicado, tiempo después, por el ministro de información Gabriel Arias Salgado:
-“El diablo vive en un pozo de petróleo, en Baku, y desde allí da instrucciones a los comunistas”-
El incienso contra el azufre, el Bien contra el Mal, los cruzados de la Cristiandad contra los nietos de Caín. Hay que acabar con los rojos, antes de que los rojos acaben con España: los presos se dan la gran vida, los maestros desalojan a los curas de las escuelas, las mujeres votan como si fueran varones, el divorcio profana el sagrado matrimonio, la reforma agraria amenaza el señorío de la iglesia sobre las tierras…
El Golpe nace matando, y desde el principio es muy expresivo.
Generalísimo Francisco Franco:
-“Salvaré a España del Marxismo al precio que sea”.-
¿Y si eso significa fusilar a media España?
-“Cueste lo que cueste”-
General José Millán- Astray:
-“¡Viva la Muerte!”-
General Emilio Mola:
-“Cualquiera que sea, abierta o secretamente, defensor del Frente Popular, debe ser fusilado”-
General Gonzalo Queipo del Llano:
-¡Id preparando sepulturas!
Guerra civil es el nombre del baño de sangre que el golpe de estado desata. El lenguaje pone, así, el signo de la igualdad entre la democracia que se defiende y el cuartelazo que la ataca. Entre los milicianos y los militares, entre el gobierno elegido por el voto popular y el Caudillo elegido por la gracia de Dios.”
Eduardo Galeano.
La realidad supera a la ficción: los republicanos son expulsados, masacrados, encarcelados, torturados, asesinados, sin juicios justos ni sepulturas conocidas, sin piedad humana ni perdón de Dios. El Generalísimo Francisco Franco les había dicho a sus soldados que luchaban en defensa de la civilización Cristiana. Alguien tenía que limpiar el país de los malos españoles. ¡Así se hizo! La caridad Cristiana brillo por su ausencia y aún hoy, el clero que dirige Rouco Varela, no ha pedido perdón por su participación en tan nefandos hechos.
Los años han pasado y los nietos, los sobrinos, los familiares de aquellos desaparecidos, los españoles de buena fe, quieren que los suyos tengan, al menos, una tumba digna, toda vez que recibieron una muerte injusta. Pero no, desde las filas del PP, graznan las gaviotas, elevan su voz y afirman que se va a dividir España, que eso ya paso, que con la transición política todo quedo arreglado, que se hizo borrón y cuenta nueva…
Los líderes del PP no han cambiado, solo han bajado el tono de voz para suavizar las formas, o para vender la idea de “centro”. La verdad es que el centro ideológico de Don Mariano Rajoy está a la derecha de la derecha. Nadie puede llamarse a engaño, estratégicamente retiraron a los Señores Aceves y Zaplana para dar una idea de moderación. Los Neoconservadores siguen presentes. Las intervenciones públicas del tándem Cospedal-Santamaria sigue a pie juntillas las directivas de la FAES y de la Conferencia Episcopal; Ruiz Gallardón el más “moderado” de todos los que conforman la dirección del PP, en la entrevista de “Tengo una pregunta para Ud” se ha quitado la careta y se descubre como un derechista consumado, no de otra forma puede interpretarse su postura frente a la cátedra de Educación para la ciudadanía, llamando, haciendo coro a los obispos y a su jefe, a la objeción de conciencia. Olvidan quienes así proceden que por esa misma regla de tres podríamos objetar de otras asignaturas y, lo que es más grave, incitar al ciudadano al incumplimiento de la ley.
Pero volvamos al asunto de este artículo, la memoria histórica. Las directivas del PP lo que desean, lo que quieren realmente, es que quienes sufrieron los desmanes de aquella guerra cruenta y miserable, los muertos y los desaparecidos, no tengan otra sepultura que la indignidad y el olvido. Olvidan quienes promueven tamaña felonía que “TODO MURO ES UNA PUERTA” como bien afirmó Albert Camus, y que con su actitud solo siguen demostrando, como antaño, su perversión y su maldad… ¡Imponer la política del miedo no es democrático! Todo indica que en este mundo, en esta España nuestra, para no ser culpado hay que convertirse en acusador…
COGITACIÓN 1
Hay un amargo sabor en la existencia
cuando todo va bien
y el ritmo, rápido, del tiempo nos sorprende;
un amargo sabor se sobre pone,
si todo va mal,
y el paso, cansino, del tiempo lo acompaña.
¿Qué abandono, qué soledad subyuga la existencia?
¡La pesada lentitud es norma!
! Nuestras almas temor y desconcierto!
En algún, amargo, lugar de nuestro ser
anidan nuestras dudas,
sentimos su poder a veces,
carcomiendo con lentitud las esperanzas.
Mas...
¡Siempre habrán razones para el optimismo
y un margen, abierto, a la inquietud del mundo!
Carlos Herrera Rozo.
Melilla, verano de 1936: Estalla el golpe de estado contra la república española. El trasfondo ideológico será explicado, tiempo después, por el ministro de información Gabriel Arias Salgado:
-“El diablo vive en un pozo de petróleo, en Baku, y desde allí da instrucciones a los comunistas”-
El incienso contra el azufre, el Bien contra el Mal, los cruzados de la Cristiandad contra los nietos de Caín. Hay que acabar con los rojos, antes de que los rojos acaben con España: los presos se dan la gran vida, los maestros desalojan a los curas de las escuelas, las mujeres votan como si fueran varones, el divorcio profana el sagrado matrimonio, la reforma agraria amenaza el señorío de la iglesia sobre las tierras…
El Golpe nace matando, y desde el principio es muy expresivo.
Generalísimo Francisco Franco:
-“Salvaré a España del Marxismo al precio que sea”.-
¿Y si eso significa fusilar a media España?
-“Cueste lo que cueste”-
General José Millán- Astray:
-“¡Viva la Muerte!”-
General Emilio Mola:
-“Cualquiera que sea, abierta o secretamente, defensor del Frente Popular, debe ser fusilado”-
General Gonzalo Queipo del Llano:
-¡Id preparando sepulturas!
Guerra civil es el nombre del baño de sangre que el golpe de estado desata. El lenguaje pone, así, el signo de la igualdad entre la democracia que se defiende y el cuartelazo que la ataca. Entre los milicianos y los militares, entre el gobierno elegido por el voto popular y el Caudillo elegido por la gracia de Dios.”
Eduardo Galeano.
La realidad supera a la ficción: los republicanos son expulsados, masacrados, encarcelados, torturados, asesinados, sin juicios justos ni sepulturas conocidas, sin piedad humana ni perdón de Dios. El Generalísimo Francisco Franco les había dicho a sus soldados que luchaban en defensa de la civilización Cristiana. Alguien tenía que limpiar el país de los malos españoles. ¡Así se hizo! La caridad Cristiana brillo por su ausencia y aún hoy, el clero que dirige Rouco Varela, no ha pedido perdón por su participación en tan nefandos hechos.
Los años han pasado y los nietos, los sobrinos, los familiares de aquellos desaparecidos, los españoles de buena fe, quieren que los suyos tengan, al menos, una tumba digna, toda vez que recibieron una muerte injusta. Pero no, desde las filas del PP, graznan las gaviotas, elevan su voz y afirman que se va a dividir España, que eso ya paso, que con la transición política todo quedo arreglado, que se hizo borrón y cuenta nueva…
Los líderes del PP no han cambiado, solo han bajado el tono de voz para suavizar las formas, o para vender la idea de “centro”. La verdad es que el centro ideológico de Don Mariano Rajoy está a la derecha de la derecha. Nadie puede llamarse a engaño, estratégicamente retiraron a los Señores Aceves y Zaplana para dar una idea de moderación. Los Neoconservadores siguen presentes. Las intervenciones públicas del tándem Cospedal-Santamaria sigue a pie juntillas las directivas de la FAES y de la Conferencia Episcopal; Ruiz Gallardón el más “moderado” de todos los que conforman la dirección del PP, en la entrevista de “Tengo una pregunta para Ud” se ha quitado la careta y se descubre como un derechista consumado, no de otra forma puede interpretarse su postura frente a la cátedra de Educación para la ciudadanía, llamando, haciendo coro a los obispos y a su jefe, a la objeción de conciencia. Olvidan quienes así proceden que por esa misma regla de tres podríamos objetar de otras asignaturas y, lo que es más grave, incitar al ciudadano al incumplimiento de la ley.
Pero volvamos al asunto de este artículo, la memoria histórica. Las directivas del PP lo que desean, lo que quieren realmente, es que quienes sufrieron los desmanes de aquella guerra cruenta y miserable, los muertos y los desaparecidos, no tengan otra sepultura que la indignidad y el olvido. Olvidan quienes promueven tamaña felonía que “TODO MURO ES UNA PUERTA” como bien afirmó Albert Camus, y que con su actitud solo siguen demostrando, como antaño, su perversión y su maldad… ¡Imponer la política del miedo no es democrático! Todo indica que en este mundo, en esta España nuestra, para no ser culpado hay que convertirse en acusador…
COGITACIÓN 1
Hay un amargo sabor en la existencia
cuando todo va bien
y el ritmo, rápido, del tiempo nos sorprende;
un amargo sabor se sobre pone,
si todo va mal,
y el paso, cansino, del tiempo lo acompaña.
¿Qué abandono, qué soledad subyuga la existencia?
¡La pesada lentitud es norma!
! Nuestras almas temor y desconcierto!
En algún, amargo, lugar de nuestro ser
anidan nuestras dudas,
sentimos su poder a veces,
carcomiendo con lentitud las esperanzas.
Mas...
¡Siempre habrán razones para el optimismo
y un margen, abierto, a la inquietud del mundo!
Carlos Herrera Rozo.
martes, 2 de septiembre de 2008
POSICIÓN DE BARCK OBAMA SOBRE TRATADOS DE LIBRE COMERCIO
Colombia sigue expectante
El TLC, entre dos fuegos
Por: Santiago Rojas Arroyol*
Obama, esta semana, durante el discurso más visto de la historia estadounidense por la carrera presidencial.
“Si somos serios respecto a luchar por nuestros trabajadores en casa, tenemos que luchar por ellos alrededor del mundo. La verdad es que el comercio llegó para quedarse, y si incluimos estrictas políticas de protección en materia laboral y ambiental en nuestros acuerdos comerciales, y si nuestros socios comerciales juegan acorde a éstas, el comercio puede ser bueno para nuestros trabajadores y nuestra economía. Lo que no podemos hacer es ignorar la violencia contra los líderes sindicales en Colombia. Lo que no podemos hacer es firmar acuerdos comerciales que anteponen los intereses de grandes compañías multinacionales a los intereses de nuestros trabajadores o nuestro medio ambiente. Esa es la razón por la cual me opuse al NAFTA y al CAFTA, y es por eso que me aseguraré de que nuestros acuerdos comerciales funcionen para la totalidad de los ciudadanos americanos cuando sea presidente de Estados Unidos de América”. Con estas palabras Barack Obama resumió, ante una entusiasta multitud el pasado 15 de abril, su posición sobre los acuerdos de libre comercio.
El TLC, entre dos fuegos
Por: Santiago Rojas Arroyol*
Obama, esta semana, durante el discurso más visto de la historia estadounidense por la carrera presidencial.
“Si somos serios respecto a luchar por nuestros trabajadores en casa, tenemos que luchar por ellos alrededor del mundo. La verdad es que el comercio llegó para quedarse, y si incluimos estrictas políticas de protección en materia laboral y ambiental en nuestros acuerdos comerciales, y si nuestros socios comerciales juegan acorde a éstas, el comercio puede ser bueno para nuestros trabajadores y nuestra economía. Lo que no podemos hacer es ignorar la violencia contra los líderes sindicales en Colombia. Lo que no podemos hacer es firmar acuerdos comerciales que anteponen los intereses de grandes compañías multinacionales a los intereses de nuestros trabajadores o nuestro medio ambiente. Esa es la razón por la cual me opuse al NAFTA y al CAFTA, y es por eso que me aseguraré de que nuestros acuerdos comerciales funcionen para la totalidad de los ciudadanos americanos cuando sea presidente de Estados Unidos de América”. Con estas palabras Barack Obama resumió, ante una entusiasta multitud el pasado 15 de abril, su posición sobre los acuerdos de libre comercio.
domingo, 31 de agosto de 2008
A VUELO DE NEBLÍ ALIGERO. ...Y LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON...
"AVUELO DE NEBLÍ ALIGERO: “… Y LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON…”
“Aunque el ideal terrenal del socialismo y el comunismo se haya derrumbado, los problemas que este ideal intentaba resolver permanecen: Se trata de la descarada utilización social del desmesurado poder del dinero, que dirige el curso de los aAcontecimientos. Y si la lección global del siglo XX no produce una seria reflexión, el inmenso torbellino rojo puede repetirse de principio a fin “
Alexander Solzhenitzin
El 23 de Agosto de 1963 Martin Luther King pronuncio su discurso “Yo tengo un sueño” en las escaleras del monumento a Lincoln en Washintong D.C. Hoy, después de 45 años ,otro mulato retoma el “sueño” que encendió Martin Luther King a favor de la igualdad racial en la “democracia” más firme del planeta : Barack Obama, quien se alza con la nominación demócrata a la presidencia de Estados Unidos . En su discurso de aceptación, pieza oratoria de trascendencia por su inmenso significado, desgrana las líneas fundamentales de su programa, dejando de lado su retórica habitual haciendo uso del pragmatismo, como Hilo de Ariadna, para vincular su pensamiento con el gran público Norteamericano.
Presenta, en primer lugar, la situación social y laboral del norteamericano medio después de los ocho años de gobierno de Bush, y, afirma qué “esta noche, más ciudadanos de Estados Unidos están en paro y hay más norteamericanos trabajando más por un salario menor. Entre vosotros, hay más que han perdido su casa e incluso más sois testigos de cómo el valor de vuestra vivienda cae en picado, sois cada vez más los que tenéis coches que no podéis sostener, cuentas de tarjetas de crédito que no podéis pagar y gastos educativos por encima de vuestras posibilidades. No todos estos problemas se deben a la política del gobierno .Pero la falta de respuesta es el resultado directo de los políticos incompetentes en Washintong y de las políticas equivocadas de Bush”
El discurso convenció a sus seguidores y transmitió la sensación de que él era el líder capaz de llevar al partido Demócrata a la Casa Blanca. “El sueño” comienza su andadura y son muchos los ciudadanos del mundo entero los que ponen sus esperanzas sobre las futuras ejecuciones del señor Obama si alcanza la Presidencia. Es verdad que el excelente discurso pronunciado ante 75.000 espectadores no es suficiente para alcanzar el triunfo pero si para
Pulsar el impacto de sus palabras en la conducta del pueblo norte americano especialmente de los indecisos y de aquellos que aún padecen prejuicios raciales y conflicto ideológico, así como de todos aquellos ciudadanos, abandonados de la mano de Dios y de la ronda de Doha, recluidos en el continente negro y en los países del mal denominado tercer mundo.
Los países africanos, especialmente Kenia, ponen toda su fe y sus esperanzas en un gobierno de Obama para contrarrestar la presión de los grupos políticos y financieros que controlan la política exterior norte americana para los que África solo existe como proveedora de materias primas baratas. Basta con escuchar lo que opinan, a lo largo y ancho del continente negro, sus ciudadanos: “Dios lo ha elegido para que los negros podamos prosperar un poco”, “lo primero que hará será darnos pasaportes a todos los Kenianos que lo necesitemos”, “Yo me conformo con que meta a la cárcel a todos los funcionarios corruptos de este país”, “Yo le voy a escribir pidiéndole una beca y me quedare a vivir en América” etc., etc., etc. La lista de peticiones africanas es amplia y sea quien sea el presidente tendrán que atenderlas habida cuenta de que EE.UU. aspira a recibir de las explotaciones petroleras en África el 25% del petróleo que necesita. Con estos mimbres, entre esta urdimbre fantástica de peticiones y esperanzas la investidura de Obama se presenta, a ojo de cualquier analista, con características épicas tanto dentro de EE.UU. como en el exterior gracias a las políticas erráticas de Bush que le hicieron expresar a Obama: “Esta noche le digo a los ciudadanos de Estados Unidos, a los Demócratas y Republicanos y a los independientes de esta gran nación: ¡Basta! Este momento, estas elecciones, constituyen nuestra oportunidad para mantener viva la promesa americana en el siglo XXI. Porque la próxima semana, en Minesota, el mismo partido que ha gobernado durante dos mandatos de George Bush y Dick Cheney, pedirá a este país gobernar un tercero. Y nosotros estamos aquí porque amamos demasiado a este país para que los próximos cuatro años sean como los ocho últimos. El 4 de Noviembre, debemos levantarnos y decir: ¡con ocho basta!
Pero Obama va más lejos, comprende que el camino por el que avanza la economía necesita apremiantes correcciones y lo expresa sin titubeos: “Durante más de dos décadas se ha aplicado la trasnochada y desacreditada filosofía republicana: dar más y más a aquellos que más tienen y esperar a que la prosperidad impregne a todos los demás. En Washintong a esto lo llaman la Sociedad de la Propiedad, pero lo que significa en realidad es que estamos solos. ¿En paro? Mala suerte. ¿Sin atención sanitaria? El mercado se ocupara de ello. ¿Nacido en la pobreza? Defiéndete con uñas y dientes aun que te quedes sin ambos. ¡Estás solo!... “Nosotros los Democratas no medimos la fortaleza de nuestra economía por el numero de multimillonarios o los beneficios de los que aparecen en la lista de Fortune 500, sino porque alguien con buenas ideas pueda arriesgarse y emprender un nuevo negocio, o porque la camarera que vive de las propinas pueda tomarse un dia libre para cuidar a su hijo enfermo sin perder el trabajo, una economía que honra la dignidad y el trabajo”…. “Nuestro Gobierno debe trabajar para nosotros, no en contra nuestra. Debe ayudarnos, no herirnos. Debe garantizar las oportunidades no solamente para aquellos que tienen más dinero e influencia, sino para cdada ciudadano de Estados Unidos que quiera trabajar”…. “El cambio significa una ley fiscal que no recompense a los grupos de presión que lo redactaron, sino a los trabajadores estadounidenses y a las pequeñas empresas que lo merezcan”… “El cambio se produce porque los ciudadanos de Estados Unidos lo exigen,- porque se levantan e insisten en la necesidad de nuevas ideas y de un nuevo liderazgo, una nueva política para un tiempo nuevo”.
El “Sueño” no puede estar mejor expresado. El candidato ha sido claro. La Democracia demanda nuevos rumbos y mayor compromiso ciudadano. El señor Rodríguez Zapatero lo expreso con estos términos: “Los ricos votan todos los días, los pobres cada cuatro años”. El concepto es el mismo, o la ciudadanía en general y las nuevas generaciones en particular se implican más en la gestión de la democracia, o los grupos de presión y los tiburones financieros siguen redactando las leyes a través de los cuerpos colegiados elegidos por todos los ciudadanos. Ha llegado el momento de sacudir la poltronería que nos asiste y exigirle a los representantes políticos cumplir con el mandato que les otorgamos en las urnas e ir más allá en la ampliación de la democracia participando activamente en la administración de la cosa pública mediante asociaciones ciudadanas de vigilancia que impidan y denuncien los excesos o ilegalidades que se cometan en la administración de los bienes del estado. Obama en el cierre de su intervención lo expresa con estas palabras: “Estados Unidos no puede volver atrás. No cuando hay tanto por hacer. No cuando hay tantos niños a los que educar y tantos veteranos a los que cuidar. No con una economía que hay que arreglar y ciudades por reconstruir y granjas que salvar. No con tantas familias por proteger y tantas vidas que resolver. Estados Unidos, no podemos volver atrás. No podemos avanzar solos. En este momento, en estas elecciones, debemos comprometernos una vez más para avanzar hacia el futuro. Mantengamos esa promesa y, como dicen las escrituras, aferrarnos firmemente, sin flaquear, a la esperanza que confesamos”.
Confiemos en que las palabras de Obama sirvan de ejemplo a los políticos del mundo en el entendimiento de que con ellas se amplíen los estrechos horizontes en los que suelen vivir. No permitamos que el “sueño” se desvanezca, y apliquemos en esa dirección todos nuestros esfuerzos para ampliar el campo de acción de la democracia. Comprometamos nuestro diario que hacer con la salvaguarda de nuestros derechos y obligaciones participando activamente en la vida política de las comunidades en las que nos ha tocado vivir como compromiso ineludible de un futuro mejor para nosotros mismos y para las nuevas generaciones de ciudadanos.
Permítaseme, para cerrar este articulo, reproducir aquí un hecho histórico de trascendencia citado por Eduardo Galeano en su obra Espejos: “El asesinato de Patricio Lumumba fue un acto de reconquista colonial. Las riquezas minerales, cobre, cobalto, diamantes, oro, uranio, petróleo, dictaban órdenes desde el fondo de la tierra. La sentencia fue ejecutada con la complicidad de las Naciones Unidas. Lumumba tenía buenas razones para desconfiar de los oficiales de las tropas que decían ser internacionales, y denunciaba el racismo y el paternalismo de esa gente que reduce el África a la cacería de leones, los mercados de esclavos y la conquista colonial. Naturalmente, se entenderán con los belgas. Tienen la misma historia y la misma codicia por nuestras riquezas.
Mobotu, héroe del mundo libre, que atrapo a Lumumba y lo mando triturar, disfruto del poder durante más de treinta años. Los organismos internacionales de crédito reconocieron sus meritos y fueron generosos con él. Cuando murió, su fortuna personal equivalía a poco menos que la deuda externa del país al que había “consagrado sus mejores energías”.
Lumumba había anunciado: “Algún día la historia tendrá la palabra. No la historia enseñada por las Naciones Unidas, Washintong, Paris o Bruselas. África escribirá su propia Historia.”
No permitamos que estos hechos luctuosos se sigan repitiendo hoy como ocurre en Irak, Afganistan, Palestina, Georgia o Colombia entre otros muchos e impliquémonos más con las comunidades en que nos ha tocado vivir y con nuestra propia historia.
Carlos Herrera rozo.
“Aunque el ideal terrenal del socialismo y el comunismo se haya derrumbado, los problemas que este ideal intentaba resolver permanecen: Se trata de la descarada utilización social del desmesurado poder del dinero, que dirige el curso de los aAcontecimientos. Y si la lección global del siglo XX no produce una seria reflexión, el inmenso torbellino rojo puede repetirse de principio a fin “
Alexander Solzhenitzin
El 23 de Agosto de 1963 Martin Luther King pronuncio su discurso “Yo tengo un sueño” en las escaleras del monumento a Lincoln en Washintong D.C. Hoy, después de 45 años ,otro mulato retoma el “sueño” que encendió Martin Luther King a favor de la igualdad racial en la “democracia” más firme del planeta : Barack Obama, quien se alza con la nominación demócrata a la presidencia de Estados Unidos . En su discurso de aceptación, pieza oratoria de trascendencia por su inmenso significado, desgrana las líneas fundamentales de su programa, dejando de lado su retórica habitual haciendo uso del pragmatismo, como Hilo de Ariadna, para vincular su pensamiento con el gran público Norteamericano.
Presenta, en primer lugar, la situación social y laboral del norteamericano medio después de los ocho años de gobierno de Bush, y, afirma qué “esta noche, más ciudadanos de Estados Unidos están en paro y hay más norteamericanos trabajando más por un salario menor. Entre vosotros, hay más que han perdido su casa e incluso más sois testigos de cómo el valor de vuestra vivienda cae en picado, sois cada vez más los que tenéis coches que no podéis sostener, cuentas de tarjetas de crédito que no podéis pagar y gastos educativos por encima de vuestras posibilidades. No todos estos problemas se deben a la política del gobierno .Pero la falta de respuesta es el resultado directo de los políticos incompetentes en Washintong y de las políticas equivocadas de Bush”
El discurso convenció a sus seguidores y transmitió la sensación de que él era el líder capaz de llevar al partido Demócrata a la Casa Blanca. “El sueño” comienza su andadura y son muchos los ciudadanos del mundo entero los que ponen sus esperanzas sobre las futuras ejecuciones del señor Obama si alcanza la Presidencia. Es verdad que el excelente discurso pronunciado ante 75.000 espectadores no es suficiente para alcanzar el triunfo pero si para
Pulsar el impacto de sus palabras en la conducta del pueblo norte americano especialmente de los indecisos y de aquellos que aún padecen prejuicios raciales y conflicto ideológico, así como de todos aquellos ciudadanos, abandonados de la mano de Dios y de la ronda de Doha, recluidos en el continente negro y en los países del mal denominado tercer mundo.
Los países africanos, especialmente Kenia, ponen toda su fe y sus esperanzas en un gobierno de Obama para contrarrestar la presión de los grupos políticos y financieros que controlan la política exterior norte americana para los que África solo existe como proveedora de materias primas baratas. Basta con escuchar lo que opinan, a lo largo y ancho del continente negro, sus ciudadanos: “Dios lo ha elegido para que los negros podamos prosperar un poco”, “lo primero que hará será darnos pasaportes a todos los Kenianos que lo necesitemos”, “Yo me conformo con que meta a la cárcel a todos los funcionarios corruptos de este país”, “Yo le voy a escribir pidiéndole una beca y me quedare a vivir en América” etc., etc., etc. La lista de peticiones africanas es amplia y sea quien sea el presidente tendrán que atenderlas habida cuenta de que EE.UU. aspira a recibir de las explotaciones petroleras en África el 25% del petróleo que necesita. Con estos mimbres, entre esta urdimbre fantástica de peticiones y esperanzas la investidura de Obama se presenta, a ojo de cualquier analista, con características épicas tanto dentro de EE.UU. como en el exterior gracias a las políticas erráticas de Bush que le hicieron expresar a Obama: “Esta noche le digo a los ciudadanos de Estados Unidos, a los Demócratas y Republicanos y a los independientes de esta gran nación: ¡Basta! Este momento, estas elecciones, constituyen nuestra oportunidad para mantener viva la promesa americana en el siglo XXI. Porque la próxima semana, en Minesota, el mismo partido que ha gobernado durante dos mandatos de George Bush y Dick Cheney, pedirá a este país gobernar un tercero. Y nosotros estamos aquí porque amamos demasiado a este país para que los próximos cuatro años sean como los ocho últimos. El 4 de Noviembre, debemos levantarnos y decir: ¡con ocho basta!
Pero Obama va más lejos, comprende que el camino por el que avanza la economía necesita apremiantes correcciones y lo expresa sin titubeos: “Durante más de dos décadas se ha aplicado la trasnochada y desacreditada filosofía republicana: dar más y más a aquellos que más tienen y esperar a que la prosperidad impregne a todos los demás. En Washintong a esto lo llaman la Sociedad de la Propiedad, pero lo que significa en realidad es que estamos solos. ¿En paro? Mala suerte. ¿Sin atención sanitaria? El mercado se ocupara de ello. ¿Nacido en la pobreza? Defiéndete con uñas y dientes aun que te quedes sin ambos. ¡Estás solo!... “Nosotros los Democratas no medimos la fortaleza de nuestra economía por el numero de multimillonarios o los beneficios de los que aparecen en la lista de Fortune 500, sino porque alguien con buenas ideas pueda arriesgarse y emprender un nuevo negocio, o porque la camarera que vive de las propinas pueda tomarse un dia libre para cuidar a su hijo enfermo sin perder el trabajo, una economía que honra la dignidad y el trabajo”…. “Nuestro Gobierno debe trabajar para nosotros, no en contra nuestra. Debe ayudarnos, no herirnos. Debe garantizar las oportunidades no solamente para aquellos que tienen más dinero e influencia, sino para cdada ciudadano de Estados Unidos que quiera trabajar”…. “El cambio significa una ley fiscal que no recompense a los grupos de presión que lo redactaron, sino a los trabajadores estadounidenses y a las pequeñas empresas que lo merezcan”… “El cambio se produce porque los ciudadanos de Estados Unidos lo exigen,- porque se levantan e insisten en la necesidad de nuevas ideas y de un nuevo liderazgo, una nueva política para un tiempo nuevo”.
El “Sueño” no puede estar mejor expresado. El candidato ha sido claro. La Democracia demanda nuevos rumbos y mayor compromiso ciudadano. El señor Rodríguez Zapatero lo expreso con estos términos: “Los ricos votan todos los días, los pobres cada cuatro años”. El concepto es el mismo, o la ciudadanía en general y las nuevas generaciones en particular se implican más en la gestión de la democracia, o los grupos de presión y los tiburones financieros siguen redactando las leyes a través de los cuerpos colegiados elegidos por todos los ciudadanos. Ha llegado el momento de sacudir la poltronería que nos asiste y exigirle a los representantes políticos cumplir con el mandato que les otorgamos en las urnas e ir más allá en la ampliación de la democracia participando activamente en la administración de la cosa pública mediante asociaciones ciudadanas de vigilancia que impidan y denuncien los excesos o ilegalidades que se cometan en la administración de los bienes del estado. Obama en el cierre de su intervención lo expresa con estas palabras: “Estados Unidos no puede volver atrás. No cuando hay tanto por hacer. No cuando hay tantos niños a los que educar y tantos veteranos a los que cuidar. No con una economía que hay que arreglar y ciudades por reconstruir y granjas que salvar. No con tantas familias por proteger y tantas vidas que resolver. Estados Unidos, no podemos volver atrás. No podemos avanzar solos. En este momento, en estas elecciones, debemos comprometernos una vez más para avanzar hacia el futuro. Mantengamos esa promesa y, como dicen las escrituras, aferrarnos firmemente, sin flaquear, a la esperanza que confesamos”.
Confiemos en que las palabras de Obama sirvan de ejemplo a los políticos del mundo en el entendimiento de que con ellas se amplíen los estrechos horizontes en los que suelen vivir. No permitamos que el “sueño” se desvanezca, y apliquemos en esa dirección todos nuestros esfuerzos para ampliar el campo de acción de la democracia. Comprometamos nuestro diario que hacer con la salvaguarda de nuestros derechos y obligaciones participando activamente en la vida política de las comunidades en las que nos ha tocado vivir como compromiso ineludible de un futuro mejor para nosotros mismos y para las nuevas generaciones de ciudadanos.
Permítaseme, para cerrar este articulo, reproducir aquí un hecho histórico de trascendencia citado por Eduardo Galeano en su obra Espejos: “El asesinato de Patricio Lumumba fue un acto de reconquista colonial. Las riquezas minerales, cobre, cobalto, diamantes, oro, uranio, petróleo, dictaban órdenes desde el fondo de la tierra. La sentencia fue ejecutada con la complicidad de las Naciones Unidas. Lumumba tenía buenas razones para desconfiar de los oficiales de las tropas que decían ser internacionales, y denunciaba el racismo y el paternalismo de esa gente que reduce el África a la cacería de leones, los mercados de esclavos y la conquista colonial. Naturalmente, se entenderán con los belgas. Tienen la misma historia y la misma codicia por nuestras riquezas.
Mobotu, héroe del mundo libre, que atrapo a Lumumba y lo mando triturar, disfruto del poder durante más de treinta años. Los organismos internacionales de crédito reconocieron sus meritos y fueron generosos con él. Cuando murió, su fortuna personal equivalía a poco menos que la deuda externa del país al que había “consagrado sus mejores energías”.
Lumumba había anunciado: “Algún día la historia tendrá la palabra. No la historia enseñada por las Naciones Unidas, Washintong, Paris o Bruselas. África escribirá su propia Historia.”
No permitamos que estos hechos luctuosos se sigan repitiendo hoy como ocurre en Irak, Afganistan, Palestina, Georgia o Colombia entre otros muchos e impliquémonos más con las comunidades en que nos ha tocado vivir y con nuestra propia historia.
Carlos Herrera rozo.
domingo, 17 de agosto de 2008
CENTRO POLÍTICO O IDEOLOGIA POLÍTICA.
Las fallidas ilusiones y promesas de la globalización, el fracaso de la tercera vía, el lento retroceso del sistema económico vigente y la inviabilidad del pensamiento único frente a un mundo que no deja de ser pluricultural , multi étnico e ideológicamente diverso nos plantean la pregunta de a qué denominan los políticos, de los más diversos partidos, como centro político. Ciertamente ¿Qué es el centro? ¿El centro de qué? Y… ¿Para qué?
Oímos los ciudadanos con inusitada frecuencia, de un lado al otro del espectro político, hablar del centro, de acercarse al centro, de actuar de acuerdo a los intereses del centro, de atraer políticamente a los ciudadanos del centro… etc. Pero nadie, ningún líder político, es capaz de identificar con meridiana claridad el centro.
Parece ser que dicha posibilidad nos habla de un sector de la población que se encuentra situado entre la derecha y la izquierda. Según esta definición, poco sustanciosa, son aquellos ciudadanos que están colocados a la izquierda de la derecha y a la derecha de la izquierda y, si leemos entre líneas, cosa frecuente cuando se habla de política, más dice relación a la capacidad de los partidos políticos de colocarse en la mejor posición ideológica para ofrecerse en venta por cuanto se estima que el ciudadano escoge entre lo mejor de las ofertas. Es decir que, para atraer al centro, es necesario abandonar la ideología que nos identifica como partido e ingresar impolutos a la sopa primigenia; abandonar nuestra identidad para sumergirnos en el mundo amorfo que representa el centro. Pero es más, a la falta de politización ciudadana provocada por la inercia de los partidos políticos debemos agregar la desinformación sobre los asuntos fundamentales del estado, alentada desde la dirección de los partidos y por los gobiernos de turno, e impulsada desde los medios de comunicación de masas con el ánimo de imponer criterios y ejecutar proyectos alejados de la realidad social.
Los partidos políticos, sin excepción, han creído que el centro es la panacea, la formula de oro de la política que les permitirá llevar a efecto todas sus veleidades. Nada más alejado de la realidad. El centro como realidad política no existe y para que exista es menester unificar las voluntades de quienes se encuentran en dicho sector, tan alejado de la política y tan disperso ideológicamente que cualquier intento de unificación sin una previa politización del sector, es a simple vista, una idea descabellada, una inmensa humareda que esconde su verdadera realidad. Los políticos, militen donde militen, no deben olvidar que la primera vez que apareció el centro político fue en Francia, en época de la revolución francesa, agrupados en “El Pantano”, llamados luego los “Termidornianos” que se limitaron a observar cómo se despedazaban los verdaderos agentes de la revolución en la tribuna y luego en el cadalso de la guillotina. El Pantano, que hoy como ayer se identifica más con la derecha que con la izquierda, víctima de su propia inercia y desinformación, le abrió las puertas a Napoleon, y luego, como hoy ocurre, fue olvidada, para volver a sacarla del cajón de los recuerdos en la próxima elección. Los partidos de izquierda no deben olvidar esta lección acercándose, a eso que han dado en denominar centro, con claridad ideológica en el entendimiento de que más vale un voto ampliamente razonado que una adhesión fortuita.
Hoy, frente al mundo que nos rodea, en medio de la desigualdad convertida en cultura, ante el desastre de la globalización y su pensamiento único que comienza a presentar carencias esenciales y protuberantes fisuras que aseguren la reproducción normal de las sociedades y la aplicación rigurosa de la justicia social que impida la autodestrucción que comienza a observarse , empujada por la penuria y el azoro que produce la inequidad y el abuso del lujo de una minoría, el desperdicio y el saqueo de los recursos naturales y unas migraciones, que no nos engañemos, no buscas en su impulso mejorar, como ocurría antaño, sino simplemente sobrevivir. La globalización que fue vista, hasta hace poco, como el fin de la historia, hace aguas ante la manifiesta dislocación de las sociedades y elementos productivas no atendidos por los gobiernos y dejados al azar del dogmatismo del mercado que se ha apropiado de ideologías y mentalidades poniéndolas al servicio de las elites que manejan el poder, que supuestamente gobiernan y que pretenden, manu militari, conducir la marcha de los pueblos.
El mundo atraviesa una escasez de proporciones globales, así lo indican los estudios realizados por los organismos internacionales, el Banco Mundial, la FAO o la Cepal, y así lo sienten y lo viven millones de ciudadanos. Las migraciones son la respuesta y nada ni nadie podrá detenerlas si no se hace un gran esfuerzo de justicia social. Pero no. La última reunión de la ronda de Doha ha sido un fracaso, el club de los países ricos, donde conviven millones de pobres, así lo ha decido. Nos encontramos en un cruce de senderos a cual más peligroso, los partidos de izquierda tienen la palabra… Ante este panorama ¿Que es el centro? ¿Para qué el centro?
LOS HOMBRES HUECOS
Tomas Estearn Eliot.
Nosotros somos los hombres huecos
nosotros somos los hombres rellenos
inclinándonos juntos
la cabeza llena de paja. ¡Ay!
Nuestras voces resecas, cuando
susurramos juntos
son apagadas y sin sentido
como viento en pasto seco
o patas de ratas sobre el vidrio roto
en nuestra bodega seca
figura sin forma, matiz sin color,
fuerza paralizada, gesto sin movimiento;
quienes han cruzado
con la vista recta al otro Reino de la muerte
nos recuerdan —a lo sumo— no como violentas
almas perdidas sino tan sólo
como los hombres huecos
los hombres rellenos de paja.
(......)
También Leon de Greiff afirmaba:
SEÑORA MUERTE
Señora muerte que se va llevando
Todo lo bueno que en nosotros topa!...
Solos -en un rincón- vamos quedando
los demás ... ¡gente mísera de tropa!
De alma de trapo y corazón de estopa...
.....
Malabaristas de estudiada esgrima!
...¡Oh tristeza perenne de las cosas
que no tienen sabor, hechas a lima !
... En un rincón quedamos las tediosas
gentes sin emoción, huecas y vanas....
¡Llégense las nocturnas mariposas
fúnebres, y que lloren las campanas...!
Este fastidio que me está matando....
¿Dónde las almas íntimas, hermanas...?
¡Señora muerte se las va llevando!
Carlos Herrera Rozo
Las fallidas ilusiones y promesas de la globalización, el fracaso de la tercera vía, el lento retroceso del sistema económico vigente y la inviabilidad del pensamiento único frente a un mundo que no deja de ser pluricultural , multi étnico e ideológicamente diverso nos plantean la pregunta de a qué denominan los políticos, de los más diversos partidos, como centro político. Ciertamente ¿Qué es el centro? ¿El centro de qué? Y… ¿Para qué?
Oímos los ciudadanos con inusitada frecuencia, de un lado al otro del espectro político, hablar del centro, de acercarse al centro, de actuar de acuerdo a los intereses del centro, de atraer políticamente a los ciudadanos del centro… etc. Pero nadie, ningún líder político, es capaz de identificar con meridiana claridad el centro.
Parece ser que dicha posibilidad nos habla de un sector de la población que se encuentra situado entre la derecha y la izquierda. Según esta definición, poco sustanciosa, son aquellos ciudadanos que están colocados a la izquierda de la derecha y a la derecha de la izquierda y, si leemos entre líneas, cosa frecuente cuando se habla de política, más dice relación a la capacidad de los partidos políticos de colocarse en la mejor posición ideológica para ofrecerse en venta por cuanto se estima que el ciudadano escoge entre lo mejor de las ofertas. Es decir que, para atraer al centro, es necesario abandonar la ideología que nos identifica como partido e ingresar impolutos a la sopa primigenia; abandonar nuestra identidad para sumergirnos en el mundo amorfo que representa el centro. Pero es más, a la falta de politización ciudadana provocada por la inercia de los partidos políticos debemos agregar la desinformación sobre los asuntos fundamentales del estado, alentada desde la dirección de los partidos y por los gobiernos de turno, e impulsada desde los medios de comunicación de masas con el ánimo de imponer criterios y ejecutar proyectos alejados de la realidad social.
Los partidos políticos, sin excepción, han creído que el centro es la panacea, la formula de oro de la política que les permitirá llevar a efecto todas sus veleidades. Nada más alejado de la realidad. El centro como realidad política no existe y para que exista es menester unificar las voluntades de quienes se encuentran en dicho sector, tan alejado de la política y tan disperso ideológicamente que cualquier intento de unificación sin una previa politización del sector, es a simple vista, una idea descabellada, una inmensa humareda que esconde su verdadera realidad. Los políticos, militen donde militen, no deben olvidar que la primera vez que apareció el centro político fue en Francia, en época de la revolución francesa, agrupados en “El Pantano”, llamados luego los “Termidornianos” que se limitaron a observar cómo se despedazaban los verdaderos agentes de la revolución en la tribuna y luego en el cadalso de la guillotina. El Pantano, que hoy como ayer se identifica más con la derecha que con la izquierda, víctima de su propia inercia y desinformación, le abrió las puertas a Napoleon, y luego, como hoy ocurre, fue olvidada, para volver a sacarla del cajón de los recuerdos en la próxima elección. Los partidos de izquierda no deben olvidar esta lección acercándose, a eso que han dado en denominar centro, con claridad ideológica en el entendimiento de que más vale un voto ampliamente razonado que una adhesión fortuita.
Hoy, frente al mundo que nos rodea, en medio de la desigualdad convertida en cultura, ante el desastre de la globalización y su pensamiento único que comienza a presentar carencias esenciales y protuberantes fisuras que aseguren la reproducción normal de las sociedades y la aplicación rigurosa de la justicia social que impida la autodestrucción que comienza a observarse , empujada por la penuria y el azoro que produce la inequidad y el abuso del lujo de una minoría, el desperdicio y el saqueo de los recursos naturales y unas migraciones, que no nos engañemos, no buscas en su impulso mejorar, como ocurría antaño, sino simplemente sobrevivir. La globalización que fue vista, hasta hace poco, como el fin de la historia, hace aguas ante la manifiesta dislocación de las sociedades y elementos productivas no atendidos por los gobiernos y dejados al azar del dogmatismo del mercado que se ha apropiado de ideologías y mentalidades poniéndolas al servicio de las elites que manejan el poder, que supuestamente gobiernan y que pretenden, manu militari, conducir la marcha de los pueblos.
El mundo atraviesa una escasez de proporciones globales, así lo indican los estudios realizados por los organismos internacionales, el Banco Mundial, la FAO o la Cepal, y así lo sienten y lo viven millones de ciudadanos. Las migraciones son la respuesta y nada ni nadie podrá detenerlas si no se hace un gran esfuerzo de justicia social. Pero no. La última reunión de la ronda de Doha ha sido un fracaso, el club de los países ricos, donde conviven millones de pobres, así lo ha decido. Nos encontramos en un cruce de senderos a cual más peligroso, los partidos de izquierda tienen la palabra… Ante este panorama ¿Que es el centro? ¿Para qué el centro?
LOS HOMBRES HUECOS
Tomas Estearn Eliot.
Nosotros somos los hombres huecos
nosotros somos los hombres rellenos
inclinándonos juntos
la cabeza llena de paja. ¡Ay!
Nuestras voces resecas, cuando
susurramos juntos
son apagadas y sin sentido
como viento en pasto seco
o patas de ratas sobre el vidrio roto
en nuestra bodega seca
figura sin forma, matiz sin color,
fuerza paralizada, gesto sin movimiento;
quienes han cruzado
con la vista recta al otro Reino de la muerte
nos recuerdan —a lo sumo— no como violentas
almas perdidas sino tan sólo
como los hombres huecos
los hombres rellenos de paja.
(......)
También Leon de Greiff afirmaba:
SEÑORA MUERTE
Señora muerte que se va llevando
Todo lo bueno que en nosotros topa!...
Solos -en un rincón- vamos quedando
los demás ... ¡gente mísera de tropa!
De alma de trapo y corazón de estopa...
.....
Malabaristas de estudiada esgrima!
...¡Oh tristeza perenne de las cosas
que no tienen sabor, hechas a lima !
... En un rincón quedamos las tediosas
gentes sin emoción, huecas y vanas....
¡Llégense las nocturnas mariposas
fúnebres, y que lloren las campanas...!
Este fastidio que me está matando....
¿Dónde las almas íntimas, hermanas...?
¡Señora muerte se las va llevando!
Carlos Herrera Rozo
martes, 12 de agosto de 2008
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